8 de marzo: Niñas sin límites para soñar

Cada vez son más las mujeres que rompen estereotipos y ganan espacios en áreas que por largo tiempo fueron de dominio masculino. Y pueden ser aún más en la medida que, desde el hogar, se derriben los prejuicios que limitan las capacidades de las niñas para ir aún más lejos.

TALCA.-  ¿Qué diría si ve a su hija jugando con herramientas o si le dice que quiere ser futbolista?, o si ve a un niño divirtiéndose con muñecas y ayudando a cocinar, ¿se sentiría preocupado o lo vería como algo normal?

Al hacer esta pregunta a un grupo de padres, la gran mayoría aceptó que sería un motivo de preocupación estas situaciones. Sin embargo, al preguntárseles por la razón de esta inquietud, no pudieron entregar una razón específica, siendo el argumento más reiterado “es que no corresponde”.

Lo anterior da cuenta de una serie de estereotipos que existen en nuestra sociedad sobre el rol que les cabe a hombres y mujeres, según los cuales hay áreas “naturales” en los que a unos y otras les corresponde desempeñarse. Una percepción tan arraigada que incluso está presente de manera soterrada en el sistema educativo.

Tania Mascaró, profesional a cargo del laboratorio rodante TruckLab de la Universidad de Talca (UTALCA), señaló que “cuando visitamos los establecimientos nos damos cuenta que muchas niñas más que desinterés tienen miedo de la complejidad que creen que tienen las matemáticas o las ciencias”. Añadió que la situación cambia “cuando ellas pueden realizar experimentos en el Trucklab muchas se motivan y se dan cuenta que estas áreas del conocimiento no son tan lejanas”.

SER LA PRIMERA

La académica de la Universidad de Talca, Karin Saavedra, la primera Ingeniera Civil Aeroespacial del país, da cuenta de la importancia de ir rompiendo desde la infancia los esquemas tradicionales.

“La educación es primordial, desde pre-escolar y en las familias se debería intervenir para ir eliminando estereotipos de profesiones y géneros, y así ellas sientan y crean que son capaces de estudiar lo que quieran y que no se requiere una condición especial para estudiar algo relacionado con matemáticas o ciencias”, recalcó la profesional que tras destacar como la mejor alumna de su promoción obtuvo una beca para realizar su doctorado en el extranjero, entre otros diversos logros.

En la actualidad la profesional busca aportar al cambio a través del apoyo a políticas vinculadas con la equidad de género, vinculándose con iniciativas pro equidad, dictando charlas sobre el tema e incentivando a sus alumnas a seguir su vocación. Un desafío no menor si se considera que en el área tecnológica existe una escasa presencia femenina. En 2017 solo un 18,9% de la matrícula de primer año de carreras de este rubro correspondió a mujeres, ocupando los hombres el restante 81,9% de los cupos, situación que también incide en el nivel de ingresos que recibirán en el futuro.

“Estudiar una carrera tecnológica significa para muchas personas tener una situación económica mejor, por lo que es muy importante lograr disminuir las brechas de género para que más mujeres puedan acceder a ese cambio económico y salir muchas veces de situaciones económicas complejas, más aun en regiones”, dijo la ingeniera y académica de la Universidad de Chile, Doris Sáez.

INCENTIVOS

Si bien a nivel país se reconocen logros, aún falta mucho camino por recorrer. “Hay un desafío como sociedad de hacer un nuevo pacto social, donde las mujeres efectivamente tengamos más oportunidades”, dijo la Secretaria Regional Ministerial (Seremi) del Trabajo del Maule, Elia Piedras, quien subrayó la importancia de avanzar en equidad de género a nivel nacional y desde la primera infancia.

“Aquí se trata no sólo de que los hombres generen más espacios para que ingresen las mujeres, sino también que nosotras entreguemos algunos espacios privados, ya que los hombres también pueden cumplir eficazmente en esas labores”, añadió la autoridad. Con ese objetivo distintos actores de la sociedad civil han impulsado iniciativas dirigidas a derribar prejuicios.

Una de las más recordadas fue la #LasNiñasPueden creada por la Organización Comunidad Mujer, que buscaba promover decisiones vocacionales más equitativas desde la primera infancia, desarrollando habilidades de las niñas relacionadas con las Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.​

 

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