Adultos jugaron como niños en el cierre del mes de los niños y niñas de Integra

Con una fiesta ciudadana finalizaron las actividades para celebrar a los más pequeños.

TALCA.- Cuando niños, soñamos, con crecer lo más pronto posible, pensando que como adultos seremos invencibles. Pero al paso del tiempo, nos damos cuenta, que la mejor época de nuestras vidas fue la niñez.  “Cuando grande… quiero ser niño”, fue lo que a viva voz gritaron todos quienes  de la gran fiesta ciudadana que Integra en la Región del Maule llevó a cabo en la Plaza Cienfuegos de Talca, donde el protagonismo de los más pequeños, contagió a los adultos a través del juego sorprendiéndose al realizar las mismas travesuras de antaño, “cuando jugamos con mi hija, logramos compenetrarnos y ponernos una en el lugar de la otra, es un aprendizaje que significa para ambas estrechar el vínculo madre e hija y que vaya aprendiendo de manera lúdica y natural”, señaló Gladys Vasquez, mamá de Alejandra de 5 años.

Así como esta madre, quienes participaron de los distintos stands y actividades, teniendo como protagonistas a las niñas y niños del Jardín Infantil Mi Mundo pequeño de Talca,  lograron comprender cómo a través del juego es la forma natural y espontánea de los niños y niñas de aprender y desarrollarse plenamente, “quisimos compartir con la comunidad para invitarles a sentirnos como niños, volver a  rescatar ese espíritu, en un contexto, de que el juego, es la instancia en que nosotros como Integra propiciamos  el desarrollo y también el aprendizaje, con el sentido de recuperar estos espacios con la familia, quienes son parte de esta fiesta”, señaló Claudia Cucurella, Directora Regional de Integra.

La mezcla de batucada clown, la presencia de carabineros con su escuadrón canino, increíbles trucos de magia y las diversas alternativas de juego que trabajadores de la Oficina Regional de Integra, junto a Integrito,  dispusieron por toda la plaza, hicieron vibrar a los participantes a través de experiencias significativas para los adultos que pudieron regresar varios años en el tiempo.

Así, queda claro que el juego es un derecho de todo niño y niña, y como los adultos deben resguardar ese derecho, compartiendo y generando los espacios para que los niños y niñas jueguen y se expresen libremente.

 

 

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