Así se está protegiendo al Ruil, el árbol nativo más amenazado en Chile

Ruiles a un costado de un río. Imagen: Ministerio del Medio Ambiente

Esta especie, que crece únicamente en la Cordillera de la Costa de la Región del Maule, está seriamente en riesgo de desaparecer, la que sería más complicada si no se tomara en cuenta las actuales medidas para protegerlo.

SANTIAGO/TALCA.- El Ruil (Nothofagus alessandrii) es un árbol nativo chileno de reciente descubrimiento hace menos de un siglo; específicamente fue descubierto y clasificado recién en 1926 por Marcial Espinosa, botánico chileno que nació en Loncomilla 1874 y falleció en 1959 en Santiago.

Esta especie vegetal crece únicamente en la Cordillera de la Costa de la Región del Maule, la que se encuentra en un escaso número de ejemplares, agravado aún más con la destrucción de su hábitat y lo fragmentado de sus poblaciones su estado de conservación es “en peligro crítico de extinción”.

El sitio web ElDefinido señala en una nota dedicada a este árbol endémico del Maule que posee un tronco recto y gris, con una hoja que se caracteriza por tener espinas en los bordes, puede medir hasta 30 metros y es el más antiguo de la familia de los Nothofagus del hemisferio sur (pariente del conocido roble). Además, es una especie endémica, o sea que el único lugar en el mundo en que puede crecer de manera natural es en esta zona, entre las provincias de Talca y Cauquenes (específicamente en las comunas de Curepto, Constitución y Chanco).

“Como es una especie endémica, tiene características de importancia ecológica dado que la formación boscosa donde se establece es fuente de vida silvestre para otros organismos vivientes, tanto flora como fauna”, señaló el jefe del departamento de áreas silvestres protegidas de Conaf, Felipe Barrios, a este medio de comunicación digital.

Hoja del ruil. Imagen: Wikipedia

Actualmente, existe la Reserva Nacional Los Ruiles, que está dividida en dos áreas en las comunas de Chanco y de Empedrado, que está bajo la administración de la Conaf y que en 1995 fue declarada Monumento Natural.

Sin embargo, lo que afecta directamente a esta delgada especie son principalmente las plantaciones de pino insigne, las dificultades para el crecimiento propio de la especie y los incendios forestales.

Plantaciones de Pino

Respecto a las plantaciones de pino insigne, se señala que el ruil es una de las especies que más ha disminuido en los últimos 40 años en Chile y, en los pocos lugares que aún habita, vive asociada con diversas especies de flora y fauna, que se verían afectadas con su posible desaparición. Lo alarmante es que, según Barrios, ya llegó a un estado crítico de extinción. En 1981, cubría 824 hectáreas y en 2012 este número se redujo a 314 hectáreas.

Una de las principales razones de por qué ha disminuido tanto su población, es por el cambio en el uso de suelo y también por la expansión de las plantaciones forestales, como explican en ElMercurio.

Crecimiento de la especie

Sobre su crecimiento, el nivel de germinación del ruil es muy bajo, especialmente si lo comparamos con el pino. La semilla de este último tiene una viabilidad superior a 90%, o sea que de cien semillas que se planten, salen 90 árboles sin mayor problema, nos explica el funcionario de la Conaf. En cambio, el ruil tiene una viabilidad de un 30%, por lo que 30 de 100 pueden crecer si se dan las condiciones adecuadas, que además son muy específicas. Recordemos que únicamente crecen en la Región del Maule, mientras que el pino tiene la capacidad de adaptarse casi a cualquier suelo.

Y este pobre flacuchento además crece lento. En un año crece máximo 30 cm. de altura, y el pino puede llegar a dos a tres metros anualmente. No es que el pino sea el villano de la situación, pero estas plantaciones artificiales sí le hacen un gran daño a los bosques nativos y a todo el ecosistema del lugar, nos cuenta Barrios.

Incendios forestales

Finalmente, los incendios forestales en 2017 lograron atacar las 314 hectáreas que quedaban, lo que generó daños en al menos el 50% de estos árboles.

“El mayor daño fue a nivel de suelo, y también se quemaron algunos árboles semilleros (que semillan anualmente), lo que es una gran pérdida para nosotros, porque el principal abastecedor de plantas que usamos para hacer restauración, es a través de la semilla”, dice Barrios, explicando que también hay otros métodos de plantar, pero son más caros.

Bosque de ruiles quemados tras los incendios forestales de 2017. Imagen: Seremi del Medio Ambiente del Maule

Acciones para salvarlo

Para evitar la extinción de esta especie, la Conaf y otros actores, como CMPC y Forestal Arauco, ya están actuando para proteger a los que quedan y, ojalá, ampliar los “ruilares” (bosques de ruil).

El año pasado, luego de los incendios, la Conaf llegó a un acuerdo con el Ministerio de Bienes Nacionales para que les fuera transferido un predio de 41 hectáreas para ser reintegradas a la Reserva Nacional Los Ruiles. De esta manera, hoy la reserva tiene 87,5 hectáreas oficialmente protegidas, según detalló Barrios.

A través de varias acciones hechas por ellos mismos, privados y también con la ayuda de la comunidad. “Las acciones que nosotros realizamos parten desde la exclusión, es decir cercado del árbol, cortafuegos para evitar posibles incendios o amagos de incendios que puedan ocurrir, recolectar semillas para hacer restauración”, dice Barrios. También hacen monitoreos constantes en la reserva, a través de cámaras y tienen personal permanente que va advirtiendo de los peligros.

“Estamos convencidos de que hoy día la población juvenil, los estudiantes y los niños, son quienes deben ir cambiando el chip sobre el cuidado de esta maravilla que nos entrega la naturaleza. Hoy día están en serio peligro de extinción, la especie está muy amenazada, y si nosotros no encontramos la forma de poder detener el avance de las plantaciones o los incendios, el día de mañana no tendremos ruil y estaríamos hablando de una especie extinta”, dice.

Y no solo la Conaf está a cargo de esta difícil tarea, las empresas CMPC y Arauco también han aumentado sus esfuerzos para proteger al árbol. A través de monitoreos y trabajando en viveros, como el de Quivolgo, hacen crecer las semillas y posteriormente las plantan en los ruilares. Es una forma de retribuir a la naturaleza nativa, parte del impacto negativo que tienen sus plantaciones de pinos en el ecosistema.

“Para nosotros la especie ruil es prioridad y va a tener un capítulo importante dentro de todo este plan, permitiendo restaurar las zonas donde está presente”, enfatiza el Jefe de Restauración de Bosque Nativo de Forestal Arauco, Arturo Otegui.

Por lo mismo, se cree que los planes rendirán frutos, porque varios actores están comprometidos con la tarea de repoblar estos bosques y cuidar los que ya existen. “Vamos bien encaminados, la voluntad existe y hoy con la empresa privada y el sector público estamos trabajando en conjunto en este desafío, para que ojalá de acá a cinco años podamos respirar un poco más tranquilos con respecto a lo que le pasa a esta especie”, espera positivamente el funcionario de la Conaf.

COMPARTIR

¡Queremos saber tu opinión!