Bolivia responde a Chile ante la CIJ pidiendo acuerdo que les entregue soberanía marítima

El miércoles terminarán los alegatos con la defensa y respuesta chilena. Cita del poeta Vicente Huidobro utilizaron en su respuesta

LA HAYA.- “Bolivia solicita respetuosamente que reconozca y declare que Chile tiene la obligación de negociar, con miras de alcanzar un acuerdo por el que se conceda pleno acceso soberano al océano Pacífico”, en primer lugar.

Segundo, establecer que “Chile ha quebrantado dicha obligación”.

Por último, que Chile debe dar cumplimiento de buena fe, con prontitud, fehacientemente, en un plazo razonable y con eficacia.

Con la frase final de lo que solicita Bolivia a Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, se puede resumir perfectamente el alegato o dúplica de los altplánicos ante la respuesta nacional dada en la misma corte entre los días jueves 22 y viernes 23 pasados, en una audiencia que duró tres horas, solicitando Bolivia a que obligue a Chile a negociar de buena fe una salida soberana al mar, lo que es resistido por los nacionales.

Una de las alegaciones que más llamó la atención fue la del español Antonio Remiro Brotons, quien apeló a que Chile se “apoderó” del mar de una manera condenable. “Ni Dios ni la Corona les entregó el litoral, lo hicieron a la fuerza, rompiendo un tratado de límites”, acusó.

El jurista luego abordó la negativa chilena. “Parece que para Chile aceptar una obligación jurídica consiste en ponerse una camisa de fuerza y sólo motivos mayores pueden llevarlo a esa obligación”, advirtió, recordando las notas diplomáticas en 1950, cuando se habló de un canje de territorio entre ambos estados. Argumentó que el tono de las notas era claro, establecer una negociación directa para entregar soberanía.

Brotons explicó que “Bolivia entiende que el lenguaje diplomático es perfectamente compatible con la creación de derechos y obligaciones. El lenguaje diplomático y el lenguaje jurídico no se dan la espalda”.

En esa línea, sostuvo que un “tratado” no necesariamente debe tener ese nombre, que la denominación no lo determina. Por ello, dijo que “la declaración de Charaña tiene el valor jurídico de un tratado, el lenguaje diplomático no puede ocultar sus efectos”.

Amy Sander, en tanto, cuestionó la línea argumental chilena que apuntaba a que las resoluciones de la OEA no implicaban una obligación. “La cuestión clave consiste en saber cuáles son las obligaciones de un Estado miembros de la OEA”, dijo.

“Una resolución no puede negarse, inclusive sea de un carácter recomendatorio”, manifestó Sander.

Mathias Forteau manifestó que desde 1895 Bolivia ha mantenido de manera constante su intención de negociar, lo que en ciertos periodos fue respondido. “Chile pretende que Bolivia olvidó las obligaciones de negociar invocadas en el pasado”, planteó.

Sacha Llorenti, coagente, dejó un poco de lado los aspectos jurídicos y apeló a lo emocional de la causa boliviana. “El mar está en nuestras almas. Bolivia tiene una identidad arrebatada, anclada al mar”, sostuvo.

Citando al poeta chileno Vicente Huidobro, afirmó que “debemos entrar cuanto antes en conversación con Bolivia y que ambos países deben y pueden resolver generosamente, fraternalmente este gran problema de la salida al mar de la nación boliviana”.

“La salida al mar de Bolivia está en manos de Chile, sería triste no escuchar la voz del vecino”, agregó Llorenti.

La pérdida del mar es parte de nuestra cultura, de nuestra identidad histórica. Los niños del futuro no merecen vivir enclaustrados entre las cordilleras”, concluyó.

Eduardo Rodríguez Veltzé, agente boliviano ante la CIJ, finalizó la intervención, refiriéndose que su causa no es hostil contra Chile. “Deberíamos poder retomar negociaciones y, de una vez por todas, poner fin a esto”, recomendó.

Apelando a una posible resolución, manifestó que ella “no modificará el orden mundial ni la diplomacia, todo lo contrario”.

El día miércoles 28 será el último día de alegatos en la CIJ, donde Chile responderá a lo planteado hoy por Bolivia por medio de su dúplica.

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