Central de Protección: el cerebro de la estrategia de combate de incendios de ARAUCO

La Central de Protección de Arauco es el cerebro de la Estrategia Integral de la compañía para la prevención y combate de incendios forestales y rurales. En este lugar, ubicado en el Edificio San Andrés, en Concepción, operan coordinadamente la Sala de Detección de incendios, la unidad de Despacho de recursos para el combate de estos siniestros, y la Sala de Prognosis, para el estudio y proyección de los incendios.

Todo esto, con el único propósito de responder oportunamente y de manera eficaz frente a un siniestro, mediante un trabajo estratégico que se define en la Central y también en terreno.

Guillermo Mendoza, Subgerente de Asuntos Públicos de Arauco, destaca el funcionamiento de la Central. “Aquí hemos reunido las antiguas centrales para aportar desde el punto de innovación y tecnología, integrando los servicios. El funcionamiento de esta Central ha sido esencial en el programa de combate de incendios de ARAUCO porque hemos unificado los esfuerzos, hemos incorporado tecnología, generado sinergia, se han compartido conocimientos, aprendizajes y experiencias, porque esta Central está operada por distintas personas que es lo que más importante que tiene la compañía”, señala.

En la Sala de Detección se encargan de monitorear las cámaras robóticas de vigilancia que cubren varias regiones del país y así advertir tempranamente la ocurrencia de algún foco de incendio.

Es una labor que requiere mucha concentración. Así lo comenta Emely Chandía, una de las vigías de la Sala de Detección, y que hasta hace poco cumplía esta misma misión en una torre de vigilancia. “Esto requiere concentración y es de mucha responsabilidad porque aquí no solo está en juego el patrimonio de la empresa, sino que todos sabemos que con los incendios también corren peligro vidas y viviendas”, dice.

Ya con la información clave de un incendio proporcionada por la Sala de Detección, en la unidad de Despacho se encargan de coordinar el envío de recursos terrestres y aéreos de combate.

Esa es la tarea que a diario tiene Marcelo Padilla, con vasta experiencia en tema incendios, y otros 12 despachadores y 6 supervisores, y donde el tiempo de respuesta es clave. “Tenemos un minuto para recibir información y despachar recursos”, asevera, agregando que “aquí recibimos toda la información de detección, y desde acá despachamos todos los recursos, brigadas terrestres, aéreos, apoyo de guardabosques, de vigilantes”.

Durante la actual temporada, ARAUCO lleva combatiendo más de mil 300 incendios, un 14 por ciento más que el periodo anterior, y donde el 40 por ciento de los siniestros ha afectado a predios particulares de terceros.

Luego, la información del incendio en combate pasa a la Sala de Prognosis, donde se estudia su comportamiento y de otras variables, y se proyecta su propagación y el control del mismo.

Esta es la labor que desarrolla Alex Cona, quien tiene una larga trayectoria en el combate de incendios. “Nuestra función aquí es realizar un análisis de los incendios. Cuando se detecta, hacemos una proyección hacia dónde va (el fuego) y para eso analizamos varios datos como meteorología, modelos de elevación, que tipo de combustible hay en el lugar del incendio, y eso nos genera una proyección con varias horas de anticipación”, afirma.

La proyección de los incendios es de hasta 14 horas, en algunos casos de 24 horas, con un porcentaje de 90 por ciento de exactitud, lo que es una herramienta de apoyo importante a la hora de combatir el fuego.

PLAN INTEGRAL

Este año, ARAUCO invirtió 40 millones de dólares en su Estrategia Integral de Prevención y Combate y qué, en términos de recursos, significó la incorporación de nueva tecnología, destacando 116 torres de vigilancia y detección de incendios, 24 cámaras robot para cubrir varias regiones del país, 69 carros bomba, 13 aviones AT, 13 helicópteros, un avión de coordinación y observación, y dos mega helicópteros Erickson Aircrane con una capacidad de descarga de 10 mil litros cada uno.

A dichos equipos y recursos se suman mil 300 brigadistas forestales tradicionales, otros mil 200 brigadistas silvícolas para faenas de liquidación, y más de 200 brigadistas especialmente capacitados para el combate nocturno, contención y liquidación del fuego en dicho horario.

Lo anterior, sumado a los kilométricos cinturones de protección con zonas sin plantación y otras superficies con baja densidad, realizados con el propósito de prevenir que un incendio afecte un sector poblado, y al funcionamiento de la Red de Prevención Comunitaria, existente desde la Región de O´Higgins y hasta Los Lagos, con más de 300 comités activos, y donde ARAUCO participa en 240, junto a otros actores, con la implementación de planes locales y trabajo conjunto para la detección.

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