Clínica del Maule pide reorganización y enfrenta pasivos por $7.000 millones

Los dos mayores acreedores son el Banco BCI con $1.308 millones y el Banco Santander con $1.233 millones.

TALCA.-  Por medio de una información aparecida en LaTercera, se señala que una solicitud de acuerdo de reorganización judicial ingresó el pasado viernes 13 de julio por parte de la Clínica del Maule S.A.

El señalado centro asistencial otorga cobertura en todas las especialidades médicas, y tras 33 años de historia, enfrenta una compleja situación financiera.

La deuda total asciende a casi $7.000 millones, quedando afecta al acuerdo una suma cercana a los $5.360 millones, ya que el saldo corresponde a deuda previsional y tributaria. Su actual presidente es el conocido gineco-obstreta Rafael Gracia.

Los tres mayores acreedores son el Banco BCI con $1.308 millones; el Banco Santander con $1.233 millones y el proveedor Clinical Market S.A. con $117 millones.

El aumento de costos de los insumos, mayores costos financieros, competencia de nuevos centros médicos y el no incremento proporcional de los aranceles cobrados por la clínica, han generado a una situación de caja compleja que la llevó a contratar al estudio Castañeda Abogados para la presentación de una solicitud de Reorganización Judicial, con el objeto de reestructurar el pago de sus pasivos con bancos, proveedores y médicos prestadores de servicios.

“La situación financiera de Sociedad Clínica del Maule se inicia por una baja en la actividad en los períodos 2013 y 2014 producto de la salida de todos los convenios generados con instituciones gubernamentales que acudieron a esta institución producto de los problemas generados por el terremoto del año 2010”, destacó la compañía en su presentación al Primer Juzgado Civil de Talca.

La sociedad admitió que contrató una gran cantidad de personal para atender la demanda que había surgido en el periodo. Sin embargo, esta dotación de personal no fue ajustada a la real actividad de la clínica en el año 2014 y 2015, lo que comenzó a generar importantes pérdidas, así como también déficit de caja.

Sin embargo, la situación más compleja vino en 2017 y 2018. Este año se ha generado una mayor caída de la actividad al no tener médicos derivadores de prestaciones a la misma institución.

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