Columna: “Un año de mucho ruido y pocas nueces”, abogado Fernando Leal

El actual gobierno del Presidente Piñera cumple 1 año a cargo del país y es hora de los balances y análisis de una gestión, que en campaña, prometió tiempos mejores, con mayor empleo, menos nepotismo, más seguridad y una forma distinta de administrar los recursos.

Lo cierto es que los tiempos mejores nunca llegaron; en materia de empleo las cifras que tantas veces criticó duramente Piñera cuando era candidato, diciendo que el gobierno anterior estaba haciendo mal su trabajo, hoy se han visto aumentadas, con altas tasas de desempleo que siguen sin parar y un gobierno que no ha tenido la capacidad de generar empleo, y por el contrario, se han cerrado industrias y empresas, sin que a la fecha se den soluciones reales.

La seguridad, otra bandera de la derecha, no ha tenido respuesta frente a una delincuencia que a ratos se escapa de las manos de la autoridad de manera preocupante. El Ministro del Interior, primo del Presidente, se ha preocupado más bien de criminalizar la Araucanía, con el consiguiente daño al pueblo mapuche y en donde el episodio del asesinato de Camilo Catrillanca, dio cuenta que este gobierno no tiene siquiera capacidad para asumir su evidente responsabilidad política en los hechos.

El flagelo de la corrupción hoy se encuentra desatado en nuestro país, con fraudes en Carabineros, en el Ejército, con acusaciones de coima al Vicepresidente de la Cámara de Diputados, con colusiones de los empresarios, y en ese contexto, el gobierno actual ha hecho carne el nepotismo de una manera burda, repetitiva y evidente, con casos que quedaran en la historia republicana, como la designación del hermano del Presidente como embajador en Argentina.

Quienes creían que este gobierno sería eficiente y cuidadoso de los recursos públicos, claramente se han visto traicionados: viajes inncesarios, gastos superfluos, contratación de operadores políticos, dan cuenta que las promesas de manejo eficiente de recursos se desvanecieron.

“Los niños primero” fue otra frase acuñada por la actual administración, sin embargo, los niños siguen igual o peor que antes y quienes lucran con ellos son los únicos felices con los mayores recursos frescos aprobados en este período.

Una politica exterior entregada a un canciller amateur y que a ratos da vergüenza ajena, ha puesto a Chile en su peor etapa desde la dictadura, con un Presidente que aparece más preocupado por lo que ocurre en Venezuela y no en Chile, y en donde el triste espectáculo del viaje a Cúcuta hizo recordar el fiasco del viaje del dictador a Filipinas. Nuestro Presidente y su gobierno, tan preocupados de Venezuela, han mostrado total falta de empatía con el pueblo haitiano, quienes estando en una situación grave y crítica, no reciben el mismo tratamiento.

El sentido de la urgencia se encuentra totalmente perdido en este gobierno, mientras durante el 2018 murieron más de 9000 chilenos esperando atención en la Salud Pública o mientras se queman más de 15.000 hectáreas en Aysén, el Presidente Piñera sigue empeñado en su campaña relacionada con Venezuela, sin dar respuestas a las necesidades urgentísimas a las que está obligado a responder.

Chile tras un año de gobierno de derecha no es un mejor país, la efervescencia social se siente en el ambiente y hasta las encuestadoras pagadas por el gobierno dan cuenta de su caída en picada en las tasas de apoyo.

Apenas un año y la falta de relato del gobierno, sus constantes autogoles y el nulo olfato para anteponerse a los conflictos, dejan clara una administración mediocre, deficiente y que al día de hoy hace que “los tiempos mejores” sean un triste eufemismo.

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