Comprueban que residuo industrial del tomate combate la trombosis

Investigadores de la Universidad de Talca llevaron a cabo exitosamente ensayos in vivo, in vitro y un estudio clínico en adultos sanos que demuestran el efecto antiplaquetario y antitrombótico de la tomasa. Buscan fortificar matrices alimentarias con estos compuestos

TALCA.- Anualmente en el Maule se procesan 18 mil toneladas de tomate cuyos residuos van a parar a la basura o, en el mejor de los casos, se convierten en abono o en comida para los cerdos. Sin embargo, el desecho industrial de este producto –llamado tomasa– podría tener un alto impacto en la salud pública chilena por su efecto en la desagregación plaquetaria.

Lograr esto es lo que pretende un grupo de investigadores de la Universidad de Talca (UTALCA) liderados por el académico Iván Palomo, del Laboratorio de Investigación en Trombosis de dicha Institución. Si bien, desde hace varios años existen fármacos como la aspirina cuyo efecto antiplaquetario ya está comprobado, la idea era encontrar este mismo resultado en un producto natural que también separara o desagregara las plaquetas que se han unido hasta formar un trombo en las paredes de algún vaso sanguíneo.

Palomo aseguró que “comenzamos a buscar dentro de las frutas y hortalizas qué extractos y compuestos inhibían la función de las plaquetas. ¿Por qué buscamos allí? Básicamente porque se tenían antecedentes de que la dieta mediterránea, que es rica en frutas y hortalizas, previene la trombosis comparativamente con quien no la consume”. Y es que en la generación de trombosis arteriales, las plaquetas son actores principales.

Se centraron en el tomate debido a su alto índice de procesamiento industrial en la región, que puede alcanzar las 600 mil toneladas por temporada. En una primera fase, estudiaron el efecto antiplaquetario y antitrombótico de algunas moléculas de la tomasa en experimentos in vitro y posteriormente in vivo. “Nosotros provocamos trombosis en una arteria mesentérica del ratón con un sistema láser y, con algunas moléculas del tomate, logramos inhibir la trombosis en un cierto porcentaje”, aseguró el investigador.

El experimento incluyó tres grupos de individuos. Al primero le fue tratado el trombo con suero fisiológico, a manera de placebo; al segundo se le administró aspirina y al tercero, tomasa. “A los 60 minutos (de aplicar láser) hay un trombo formado que cubre toda la arteria. La aspirina inhibe el orden de un 90% del trombo y la tomasa lo inhibe alrededor de un 40%”, indicó.

Si bien hay una marcada diferencia, el académico Iván Palomo advirtió que sus estudios no involucran la búsqueda de un fármaco puesto que la formación de la trombosis es un proceso acumulativo. Por eso, la utilidad de su estudio va más allá. “Nuestra apuesta es el consumo directo de frutas y hortalizas, o bien, incorporar la tomasa en matrices alimentarias. Así uno consigue que la población consuma moléculas asociadas al tomate”. La inclusión de estas moléculas en los alimentos, funcionaría de manera similar a la fortificación de las harinas con hierro, una medida que adoptó el país para paliar los índices de anemia.

De cara a ese objetivo, realizaron el primero estudio clínico a ciegas con humanos con el que también tuvieron resultados exitosos. En primera instancia, mediante exámenes bioquímicos y hematológicos, demostraron que la tomasa es inocua para el organismo y que no existe un riesgo de intoxicación.

Además de un grupo control, a dos grupos de adultos sanos se les administró un gramo y 2,5 gramos de tomasa en jugo de naranja. Tomaron muestras basales y al sexto día y “lo que se observó es que las plaquetas se agregan menos. En este caso, la disminución es leve pero significativa desde el punto de vista estadístico y es del orden del 15 al 20%”, indicó Palomo.

Este fue el puntapié inicial para comenzar a trabajar con matrices alimentarias fortificadas con componentes de la tomasa, labor que realizan junto al Centro de Alimentos Procesados (Ceap). Ricardo Díaz Cárcamo, director ejecutivo del Centro aseguró que “hoy, que ya se demostró que la tomasa posee atributos cardioprotectores superiores a los del tomate, el desafío tomó un nuevo rumbo y el objetivo ahora es, a partir de una materia prima de bajo valor, transformarla en un producto con un mayor valor comercial y con efectos positivos sobre la salud de las personas”.

Incluso, determinaron que los compuestos estudiados pueden resistir altas temperaturas sin perder sus propiedades por que podrían usarse en panes, pastas y productos lácteos.

Si bien, hasta el momento, los estudios se han hecho en adultos sanos, para Iván Palomo el impacto que puede tener la tomasa en la salud pública es claro. “Si además de seguir promoviendo el consumo de frutas y hortalizas, a este residuo que ahora se está perdiendo, le agregamos valor al incorporarlo en matrices alimentarias líquidas y sólidas, se puede disminuir la tasa de infartos al miocardio y enfermedad cerebrovascular”, sentenció.​

COMPARTIR

¡Queremos saber tu opinión!