Conoce la biblioteca popular en Talca que funciona 24/7

En ella encontrará todo tipo de textos, a disposición de quien quiera leerlos. Solamente se pide como “vuelta de mano” que se devuelvan o que se aporten otros textos para seguir con este círculo virtuoso de la lectura.

TALCA.- Una nueva iniciativa es la que se está desarrollando en el sector del barrio Costanera de la capital regional, de manera totalmente comunitaria, la que a llamado la atención de quienes residen en este lugar.

En la intersección del pasaje 6 ½ Oriente B esquina 7 ½ Sur, con una sencilla invitación que dice textualmente “llévalo, léalo, devuélvalo”, un pequeño librero espera por la comunidad residente en esa ubicación, como así mismo para quienes están de paso por el lugar, hace una invitación a leer, al conocimiento y a la entretención, sin importar la edad de quién sea el lector de turno. Y, lo mejor de todo es que está abierto las 24 horas, los siete días de la semana -a excepción cuando llueve-

Masiel Zagal es quién está tras esta iniciativa, la que replicó tras unos estudios universitarios en Alemania, donde hace décadas estas bibliotecas “de paso” están ubicadas en diversos puntos de la nación teutona, la que posee gran nivel de aceptación, de renovación de textos y de compromiso por parte de los usuarios que, sin registros, hacen uso de esta iniciativa. Lo anterior, permite que el conocimiento de las más diversas áreas circule y no quede en manos de unos pocos.

En conversación con TVMaulinos, la ideóloga tras esta iniciativa señaló que hace más menos un año está en marcha este proyecto en el frontis de su hogar, en donde “primero saqué mis propios libros que ya no estaba leyendo o que no me interesaba leer con lo que armé la primera tanda de la biblioteca popular, la que después comenzó a mantenerse con las donaciones de vecinos y de personas que se sintieron atraídos por esta idea”.

La idea, según Zagal, nació producto de una obra de teatro llamado “Rondiloncho”, en donde los niños implementaban la biblioteca. Ahí apareció el cartel, se hizo la caja de la biblioteca, pero la obra terminó posteriormente de exhibirse. Lo que no concluyó fue la iniciativa de la biblioteca popular.

Los comentarios desde que se estableció esta idea han sido positivos por parte de los vecinos, donde la comunidad se ha integrado a este, al punto que la creadora de esta biblioteca comenta que “la vecina de al lado cuando comienza a llover y yo no estoy, guarda ella los libros” o que los mismos vecinos dan instrucciones de uso del sistema, involucrado así a la sociedad donde está inserta, siendo la administración de este librero de uso totalmente comunitario.

Lo anterior “permite ver el reflejo de cuál es la cultura lectora en Chile o de ver cuál es la cultura de llevar un libro y devolverlo”. Y esta idea se ha ido reflejando en otros puntos de la ciudad, como en el sector céntrico o en La Florida, donde el incentivo es descubrirlos y aprovecharlos.

“La apuesta mía es de una perspectiva humilde, donde la cultura no se va a cambiar de la noche a la mañana, pero si generar la costumbre (de leer), además de una cuota de confianza de dejar los libros afuera donde sin más trámites es ‘llegar y llevar’, manteniéndose esta obra más por libros donados que devueltos”, puntualizó Zagal.

Lo anterior no deja de ser un riesgo, en donde muchas veces la persona obtiene un libro de lectura, pero posteriormente no es retribuido con su devolución o que se aporte otro texto de lectura.

“Hasta el momento la tendencia es que (el o los libros) no regresen; retorna cerca del 10%”, espeta Zagal, lo que en sí afecta al sistema de retroalimentación de libros. Esto lo atribuye a que “el barrio es de tránsito, donde hay personas que son del sector y se le hace difíciles devolverlos, además de una falta de compromiso con lo que es público”, donde en vez de ser el libro de uso público, se apropian de los textos y, simplemente, se los llevan.

Sobre los textos, se comenzó “con libros de ficción y de filosofía, pero ha llegado todo tipo de libros, como así mismo muchos títulos de textos escolares, material de historia -realmente buenísimos-, enciclopedias, libros de autoayuda”, entre otros. Además, también presenta títulos infantiles, debido a que llama la atención de los menores. También los adultos mayores disfrutan de esta iniciativa, donde vienen a buscar libros de lectura. E incluso, se ha convertido en un punto de referencia en el barrio a la hora de juntarse los amigos o los vecinos.

Finalmente, Zagal realiza un llamado a que siga siendo ocupado y colaborando con este espacio comunitario con el fin que siga acrecentando, pero también realiza una convocatoria a la nobleza. Es decir, “a no aprovecharse de esto. Si se llevó un libro que le fue significativo y se lo quiere quedar, quédeselo. Pero si no lo va a devolver que no sea por flojera, por aprovechamiento o por venderlo en la cuneta, porque esta es una propuesta super inocente, no desde lo ingenuo, si no que no le hace daño a nadie. Y una de las maneras para colaborar de las personas, si no es donando libros, es no haciendo un daño”, ya que los textos están a disposición de todos sin ningún tipo de distinción, “pero tampoco es un depósito de ‘cachureos’”.

Todo lo anterior tiene un solo fin, que acompaña conjuntamente al “llévalo, léalo, devuélvalo”, que es “hasta que sea costumbre” el hábito de leer, como también de seguir nutriendo este punto de lectura popular de sector Costanera de Talca.

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