Día Mundial del Linfoma

¿CÓMO RECONOCER UN POSIBLE CÁNCER LINFOMA?

Aunque pueda parecer inofensivo, el crecimiento de un ganglio linfático, o adenopatía, puede ser señal de un cáncer que afecta a nuestro sistema inmunológico, el linfoma. La Corporación Nacional del Cáncer (CONAC) nos da indicaciones para saber reaccionar ante la detección de una inflamación injustificada en nuestro organismo.

Los ganglios linfáticos se distribuyen por todo el cuerpo, sin embargo lo más frecuente es que las adenopatías se manifiesten en el cuello, axilas, ingle, tórax y abdomen. Éstas suelen ser indoloras y no causar molestias, e incluso pueden pasar desapercibidas durante largo tiempo.

No hay que alarmarse si se detecta un nódulo, ya que lo más probable es que se deba a otros factores. Sin embargo, en caso que la inflamación sea mayor a 1cm de diámetro o se presenten los siguientes síntomas, se debe acudir a un médico especialista hematólogo con prontitud para que efectúe el diagnóstico y defina si es necesario realizar una biopsia.

•         Pérdida de peso inexplicable.

•         Fiebre.

•         Sudoración nocturna profusa.

•         Tos, dificultad para respirar o dolor torácico.

•         Debilidad y cansancio que no desaparece.

•         Dolor, inflamación o sensación de hinchazón abdominal.

La buena noticia es que el linfoma está incorporado dentro de las patologías AUGE y GES, lo que garantiza aranceles controlados y un subsidio del 80% para su diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Además, la Corporación Nacional del Cáncer (CONAC) ofrece un apoyo extra, que se traduce en un subsidio de carácter privado y disponible para cualquier persona diagnosticada. Este beneficio se puede hacer efectivo en cualquiera de las ocho sucursales de su Botiquín Oncológico, ubicadas en distintas regiones del país.

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