Día Mundial: uno de cada 160 niños tiene autismo

La Asamblea General de la Naciones Unidas fijó el 2 de octubre como el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo. Johanna Kreither, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca nos explica cuáles son sus principales síntomas y por qué es importante de un diagnóstico temprano.

Uno de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista (TEA), según la Organización Mundial de la Salud. Se trata de una condición neurológica y del desarrollo, de tipo multifactorial, que afecta a diversos aspectos de la comunicación y el comportamiento de una persona.

Se considera que es una condición «del desarrollo» porque los síntomas generalmente aparecen en los primeros dos años de vida, aunque se puede diagnosticar a cualquier edad. Y se considera como un trastorno del «espectro» autista porque existe una amplia y continua variación en el tipo y gravedad de los síntomas que experimentan.

Para recordar a la sociedad la importancia del compromiso con los miles de personas que presentan esta anomalía neurológica, la Asamblea General de la Naciones Unidas fijó el 2 de abril como el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo.

Johanna Kreither, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Talca, advierte que “el TEA puede afectar a cualquiera. Puede presentarse independiente de la edad, género, situación socioeconómica, región o país. Estudios recientes muestran que su prevalencia habría aumentado en los últimos años, llegándose a estimar una prevalencia en la población general de 9-10 de cada 10.000 personas”.

“La población masculina presenta una proporción mayor respecto al de las mujeres afectadas. Se ha estimado que 4 hombres por cada 1 mujer presentan un trastorno del espectro autista”, agrega.

¿Cuáles son sus principales síntomas?

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales proporciona una serie de síntomas que guían el diagnóstico del TEA, presentando principalmente:

-Dificultades persistentes tanto en la comunicación social como en la interacción social en diversos contextos, tales como: dificultades en la reciprocidad socioemocional; dificultades en las conductas comunicativas no verbales (utilizadas en la interacción social); dificultades del contacto visual y del lenguaje corporal: dificultades de la comprensión y el uso de gestos y dificultades en el desarrollo; mantenimiento y comprensión de las relaciones (por ejemplo, dificultades para compartir juegos imaginativos o para hacer amigos; hasta la ausencia de interés por otras personas).

-Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades, tales como: movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos; insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas (por ejemplo, excesiva angustia frente a pequeños cambios, dificultades con las transiciones, patrones de pensamiento rígidos, rituales de saludo, necesidad de tomar el mismo camino o de comer los mismos alimentos cada día); intereses muy restringidos y fijos que son excesivos en cuanto a su intensidad o foco de interés; hiper- o hiporeactividad a los estímulos sensoriales, o interés poco habitual por aspectos sensoriales del entorno (por ejemplo, indiferencia aparente al dolor/temperatura, respuesta adversa a sonidos o texturas específicos, olfateo o palpación  excesiva de objetos, fascinación visual por las luces o el movimiento).

A juicio de la académica es muy importante un diagnóstico temprano.

“La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que todos los niños y niñas sean examinados para detectar autismo. Existe consenso de que una detección temprana del TEA es fundamental. Se ha observado que mientras más temprano se estimule y se trabaje con el menor con TEA, mejores resultados se logran. De hecho, se recomienda evaluar a todo niño/na a los 18 meses, a los 24 meses y a los 3 años de edad. Aunque el TEA es un patrón de funcionamiento que puede estar presente de por vida, los tratamientos han mostrado que pueden mejorar los síntomas y la capacidad de funcionamiento de las personas con TEA”.

El Trastorno del Espectro Autista engloba varios padecimientos como el Síndrome de Asperger o el Síndrome Desintegrativo de la Niñez, los cuales cumplen con cada uno con criterios específicos, tienen distintos niveles.

En ese marco, la Unidad de Lenguaje Infantil de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad de Talca organizó una serie de actividades: exhibición de entrevistas a padres o familiares de niños y jóvenes que presentan esta condición “con el objetivo de conocer de primera fuente a las niñas y niños que tienen esta condición y conocer las necesidades de ellos y sus familias”. Asimismo, se contempla el segundo Coloquio de Investigadores en Trastorno del Espectro Autista de Chile que se realizará el viernes 5 de abril.

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