“El caserito”, 40 años en el centro de Talca

Don Luis Misael Castro Castro de 72 años, es un comerciante talquino con 45 años de trayectoria en dicho rubro.

Su espacio físico de trabajo no es un local comercial establecido, como tampoco tradicional de ninguna locación del centro comercial de Talca. Su puesto laboral es un triciclo condicionado con múltiples secciones en las que administra su mercadería y las hace visible y atrayente para los transeúntes.

¿Cuántos años lleva usted acá y por qué elije la esquina de uno sur y cuatro oriente?

45 años desde las 7 horas hasta las 19.30 horas. Es un horario bien bueno porque los trabajadores de los bancos entran temprano y me compran galletas para el desayuno o chicles para el aliento, eso ha sido de la misma manera desde que inicie acá. Le puedo decir que me va bien vendiendo bebidas a esa hora, ya que los mismos comerciantes del sector es lo que más compran, entonces vale la pena llegar temprano.

Elegí la uno sur con cuatro oriente porque me tiró aquí por la parte comercial y por la alto transito de distintos estudiantes, concentradas, liceo Amelia Courbis, Salesianos, María Auxiliadora y también por la cantidad de oficinas y bancos del sector.

¿Cúal fue el peor momento comercial de todos sus años en cuanto a las ventas?

La vez que se noto mucha baja fue para el terremoto del 2010, pero ha pasado el tiempo y eso ya fue. Como que se ha estado recuperando en estos tiempos después de cinco años. Se ha estado recuperando porque la clientela igual pasa  y viene a comprar, así que no se nota la diferencia después de cinco años, al final existen clientes fieles que prefieren mis productos.

¿Qué emoción lo embarga a usted al llevar acá 45 años?

Fueron muchos niños y niñas que de kinder conozco y que tienen su vida ya resuelta. Algunas veces ellos se reúnen y siempre vienen para acá y me sacan fotos y las llevan para mostrarlas en videos en las convivencias que ellos hacen y de esa forma tener un recuerdo del ´caserito´.

¿Cuándo usted recibía el pago de sus productos, aceptaba monedas de pesos sin importar la cantidad?

Si, aceptaba de todo porque esas monedas de pesos, uno la empaquetaba y las cambiaba en supermercado, negocios grandes o farmacias. Ya que corría mucho la moneda de peso en esos tiempos.

Yo entendía que los niños querían algo y además, juntaban las monedas con mucho esfuerzo porque no todos los papas tenían para darles billetes grandes o monedas a los niños.

¿Qué proveedores extraña y que hoy no existe?

Salo, porque fue una empresa emprendedora en el asunto literario y de colección, especialmente en la parte de los álbumes de láminas. Ellos eran una impresa muy importante en el país, ya que distribuían los álbumes de Arica a Punta Arenas y en todas parte tenían bastante aceptación. Y especialmente en Talca, era una plaza muy buena para Salo y para uno como comerciante porque vendía muchísimo lo que me dejaba bastante dinero. De hecho ellos estaban aquí bien cerca en la cuatro oriente con uno norte, tenían una oficina  por intermedio del diario la Tercera, ahí llegaba  todos los productos salo.

¿Qué es lo que más le sorprende de su lugar de trabajo?

Me sorprende el cambio del sector, específicamente el comercio, aquí entre la cuatro y la cinco teníamos  Sánchez Carmona el supermercado, Roiler, la casa  hoja, la zapatería Arbizu, librería el ahorro, farmacia Valenzuela, Ibiza, Baso lo García y de todas esas empresas no hay ninguna ahora y el que sobrevive es quien habla Luis Castro Castro. Me da nostalgia por la gente que se ha ido, muchos de ellos me venían a comprar a mi y uno generaba lazos de amistad con  ellos.

¿Qué destaca de su oficio en su vida personal?

Me ha dado la gran bendición de apoyar a mis hijos quines han podido estudiar gracias a mi trabajo, por ejemplo la menor de mis hijas, estudió técnico en enfermería y posteriormente me dice un día: “papito quiero seguir estudiando enfermería, mi profesora jefe me ha dicho que no soy para técnico y que haga el esfuerzo por sacar enfermería”. Así que muy orgulloso la apoyé por cinco años con matricula y mensualidades. Así que ahora ella trabaja feliz y yo más feliz por verla plena en lo que le gusta.

Agradezco que el esfuerzo de mi humilde negocio que me da frutos todos los días.

¿Cómo es su día laboral en uno sur y cuatro oriente?

El día es cortito, se pasa rápido entre las ventas y las conversaciones con los clientes. Algunos vienen con mucha angustia y problemas muy grandes, así que yo le busco la parte psicológica y ellos se van más tranquilos.

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