El Maule presenta la mayor tasa de suicidio  juvenil del país

Las tasas de suicidio juvenil en la región han aumentado de manera alarmante, siendo las mujeres quienes engruesan esta estadística.  A nivel mundial  es la tercera causa de muerte en el grupo etario entre los 10 y 24 años y la segunda en el grupo entre los 25 y 34 años.

Si bien, siempre ha existido el suicidio no es menos cierto que durante los últimos años ha habido un incremento lamentable de jóvenes que deciden terminar con sus vidas y los expertos en el área de salud mental, son los llamados a trabajar en la prevención de esta triste realidad.

En esta línea la carrera de Piscología de la Universidad Autónoma de Chile en Talca, dictó el   Seminario: Ideación y conducta suicida en adolescentes y adultos emergentes, el que tuvo como objetivo distinguir problemáticas psicosociales características de estos grupos etarios; integrando aspectos cognitivos, conductuales y emocionales con el fin de obtener una comprensión global del ser humano.

La Directora de la Carrera,  Paulina Gaspar, puntualizó: “Nuestro país tiene altas tasas de suicidio, por  tanto, cobra especial relevancia poder generar un seminario sobre el tema en el que los estudiantes de la carrera puedan conocer más   acerca de los factores protectores, los indicadores para conocer riesgos de suicidios y los modelos teóricos que hoy se están abordando.  De esta manera buscamos fomentar la prevención y la investigación en torno a esta problemática”.

La conducta suicida es un problema multidimensional complejo que resulta de la interacción dinámica de factores biológicos, genéticos, psicológicos, económicos, sociodemográficos y culturales.

El psicólogo Pablo Méndez, Doctor en Psicología Clínica y de la Salud (UAM. España), fue el encargado de dar a conocer a  los asistentes  las diversas estadísticas  que se manejan en torno al tema; una mirada respecto de la ideación y la conducta suicida en el mundo, Chile y la Región del Maule.

En efecto, los datos expuestos por Méndez son al menos inquietantes cuando se considera el aumento en  los porcentajes de suicidios en la Séptima región, donde la tasa de muerte intencional  de adolescentes-  entre 15 y 19 años- es la más alta de nuestro país.

 Como consecuencia de estas estadísticas generadas en el año 2010,  nuestra región comenzó a ser parte de un programa  piloto  en prevención del suicidio liderando por  COSAM (Centro Comunitario de Salud Mental Familiar), quienes actualmente están trabajando en la contención de la población vulnerable respecto a esta temática.

Otro de los datos aportados por el experto, en este seminario realizado en la Universidad Autónoma de Chile, fue el aumento en los suicidios femeninos, hecho que atribuye a una serie de factores “principalmente creo que muchas de las enfermedades psiquiátricas son mal diagnosticadas y, por ende, reciben un tratamiento farmacológico y terapéutico inadecuado, que no permite superar la afección mental. Sumado al acceso a métodos más letales como armas de fuego, ahorcamiento e, incluso, el uso de pesticidas”, aseveró el psicólogo.

Sin embargo, la principal causa detrás de esta ola de suicidios adolescentes – a juicio del expositor- tiene directa relación con la pérdida de soportes emocionales, especialmente con el núcleo familiar “si bien todo lo que represente el quiebre de un vínculo interpersonal considerado significativo, puede determinar una decisión como esta, no cabe duda, en la que los padres siguen siendo el mayor lazo. Lamentablemente,  el contexto social está entregando menos soporte, los adolescentes se sienten más discriminados y son conscientes de esta realidad, además se suman estos quiebres y comportamientos  de riesgo, lo que finalmente dan una ecuación letal”.

 Para el Doctor en Psicología Clínica y de la Salud, la serie de cambios a los que se ha visto enfrentada la sociedad, como la incorporación de la mujer al trabajo, también han tenido su cuota de participación en el hecho “ hoy muchos adolescentes pasan el día solos, madre y padre deben trabajar para poder mantener cubiertas las necesidades básicas. Entonces, estamos entregando – como padres-  el tiempo que nos sobra a nuestras familias; el exceso de trabajo y el cansancio hace que no queramos “problemas” al llegar a casa  y , por tanto, cualquier tipo de tensión con los hijos se amplifica y genera un quiebre. En definitiva, nuestras técnicas de resolución de conflicto son bastantes disfuncionales”.

Finalmente, hizo un llamado a la sociedad a estar atentos a los comportamientos de los adolescentes, los que muchas veces se confunden con manipulación “más que una mera intencionalidad, esa persona o joven –efectivamente- quiere llamar la atención, pero es un grito de urgencia. Creo que tendemos a subestimar este tipo de manifestaciones, cuando en la realidad deberíamos sobre dimensionarlos y averiguar la verdadera intencionalidad detrás del acto”.

 

 

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