El mensaje del médico que despidió a Ámbar: “Le decía que viviera porque nunca más dejaríamos que le hicieran daño”

Álvaro Retamal es parte del equipo de la UCI de Pediatría del Hospital San Juan de Dios de Los Andes.

LOS ANDES.- “…Cuando veías su cuerpo frágil, sus manitos, cuando en medio de todo te dabas tiempo para acariciar su cabecita golpeada y decirle que viviera porque nunca más dejaríamos que alguien le hiciera daño”.

Así, el doctor Álvaro Retamal de la UCI de Pediatría del Hospital San Juan de Dios de Los Andes relataba parte de los momentos que vivió desde que recibió a la menor Ámbar Lazcano, quien falleció producto de las lesiones que le provocaron los abusos sexuales de los que fue víctima, presuntamente por parte de la pareja de su tía, quien será formalizado este lunes en el Tribunal de Garantía de la mencionada ciudad.

A través de un mensaje en su cuenta de Facebook, el profesional comenzó manifestando que es “fácil enojarse y pedir pena de muerte para un monstruo como este, criminal que seguramente, como todo UDI, pedía pena de muerte para estos delitos… y es que es fácil enganchar con esta idea”.

No obstante lo anterior, relató que tuvo la oportunidad de “decirle en voz baja y que nadie escuche que viva por favor que no tenga miedo porque hay en esta Tierra personas que estamos dispuestas a quererla”.

En esta línea, Retamal agregó que “todos estábamos sufriendo acompañando a este bello angelito… y claro con ganas de que él perpetrador sufriera lo indecible por lo que hizo… Ámbar descansó finalmente de una vida que sólo conoció el dolor… yo tomé sus manitos cuando partió y sin ser nada… sin ser digno de hacerlo la bendije, solo porque yo estaba ahí y no un sacerdote, no su padre”.

Tras esto, agrega que “lo que siento hoy no es deseos de que maten a nadie, cuestión que no soluciona nada… hoy siento que debimos estar ahí… antes que todo pasara para Ámbar y para tantos otros… más fácil pedir pena de muerte… pero ¿por qué no convertimos tanto odio en amor y protección para nuestros niños?”.

Finalmente, el médico señala que si bien los pequeños “son de sus padres, también de todos los que callamos, no sabemos o no queremos saber qué pasa con ellos… el llamado tiene que ser a organizarnos para proteger a los niños que nos rodean en este Valle entre cerros y cordillera eso si puede ser de ayuda… pedir la muerte de un monstruo solo un desahogo”.

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