En Sepultura desean seguir creciendo como recolectores de hierbas y productos forestales

Grupo Yerba Luna ha estado trabajando junto a Arauco y el Taller de Acción Cultural, fortaleciendo su organización y aprendiendo mejores prácticas para el desarrollo de la actividad.

SAN JAVIER.- En Sepultura, localidad de alrededor de 200 habitantes, ubicada 30 kilómetros al poniente del centro urbano de San Javier, se respira ruralidad, sosiego, pero también deseos de salir adelante. Quienes circulan por la ruta L-30, entre San Javier y Constitución, no imaginan que en este villorrio ubicado a orillas del camino, hay un grupo de entusiastas recolectores que decidieron capacitarse durante un año, para fortalecer su organización -hoy denominada Yerba Luna-, mejorar las prácticas de recolección y posterior comercialización de los productos que recogen en suelo agrícola y predios forestales. Un trabajo enriquecedor que desarrollaron junto a la entidad TAC (Taller de Acción Cultural) y empresa Arauco.

Susana Romero es integrante de la directiva del Comité de Recolectores Yerba Luna. Es oriunda de Santiago, lleva dos décadas en Sepultura, y si bien la actividad de recolección de hierbas y productos forestales no maderables, en general, la vienen desarrollando desde hace años, comenta que ahora se sienten mejor preparadas para desarrollar esta labor.

“Esto ha sido muy importante porque uno aprende a organizarse, a ayudarse y a aprender uno del otro. Vamos todas aprendiendo en grupo lo que es mejor para este trabajo”, señaló, al tiempo que valoró la dedicación y compromiso de la compañía Arauco.

“Siempre el contacto ha sido bueno con la empresa y ahora con mayor razón, con este grupo organizado. Esperamos seguir contando con ella”, agregó.

Actualmente, el grupo Yerba Luna está compuesto por 11 recolectores, de los cuales sólo dos son hombres. La variedad de productos a recolectar es amplia. En esta zona se encuentran en abundancia hierbas como ruda, paico, menta, melisa, san juan, diente de león, rosa mosqueta y hasta hongos comestibles.

José Apablaza, presidente de la junta de vecinos del sector, también destacó la importancia del trabajo colaborativo y el aporte que ha hecho en este sentido la empresa privada. “Quiero dar los agradecimientos a Forestal Arauco por darnos la posibilidad de participar en sus proyectos y todo esto en beneficio de nuestra comunidad. A través de estos cursos, la gente se instruye y va trabajando los productos que tiene en su sector”, dijo, añadiendo que “a ese producto que daban por perdido, ahora le podrán sacar una ganancia y con esto van a tener un ingreso adicional para sus familias”.

Nataly Pérez, profesional del TAC, explicó que el trabajo realizado durante un año con el grupo de recolectores, incluyó -junto a la Universidad de Talca- el desarrollo de un jardín demostrativo para la reproducción de ciertas especies de menor abundancia en el lugar donde viven.

También resaltó el interés y empuje del grupo de recolectores por aprender y seguir creciendo en esta actividad. Comentó que de la venta en verde de sus productos, están pasando a la etapa de darle un valor agregado y a la comercialización directa con el cliente final, sin intermediarios.

“Hoy están deshidratando artesanalmente porque no cuentan con horno ni planta de proceso y el paso siguiente, es contar con fondos ya sea de INDAP u otra organización para hacer realidad este desafío”, agregó.

PROGRAMA DE APOYO

Rodrigo Neuenschwander, Jefe de Asuntos Públicos de Arauco, dio cuenta de la importancia que tiene este tipo de programa de apoyo para los recolectores. “Apoyar  el desarrollo de su oficio a los grupos de recolectores y recolectoras de productos forestales no maderables como hojas y hierbas medicinales y hongos en el Maule ha sido, es y será muy relevante para Arauco. Apoyando su permanente capacitación, adquisición de técnicas para mejorar la calidad y la creación de nuevos productos, articulando nuevas redes de contacto para acceder a nuevos clientes, entre otros, ha sido un foco que hemos puesto para acompañarlos y ayudarlos”, argumentó.

Neueschwander explicó que son varios los grupos que han conocido del apoyo de la compañía. Es así como actualmente se está trabajando en la zona precordillerana de San Clemente, en el secano interior,  en San Javier, y el secano costero, en Constitución.

“El grupo Yerba Luna de Sepultura, San Javier, es un ejemplo de motivación, entusiasmo y seriedad para asumir desafíos cuando se trata de unir y articular  esfuerzos para mejorar este oficio tan vinculado a las plantaciones forestales. Nos pone muy contentos ser parte de su proceso de desarrollo”, concluyó.

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