En Vivero Quivolgo nacen plantas que permitirán restaurar bosque nativo quemado por incendios

La empresa Arauco está liderando un intenso trabajo para restaurar zonas de bosque nativo que fueron arrasadas por los incendios. La prontitud con que se realice este trabajo es clave para conservar el entorno y especies que son únicas a nivel mundial.

CONSTITUCIÓN.- Más de 200 mil plantas nativas reproduce anualmente el Vivero Quivolgo, ubicado en Constitución, Región del Maule. Aquí, la empresa Arauco “viveriza” las semillas que colecta desde sus predios a fin de conservar y proteger especies únicas que existen en Chile, proceso que cobra aún más relevancia tras los devastadores incendios en las regiones del Maule y Biobío.

La viverización es uno de los sistemas que se utiliza para la restauración de bosque nativo. Si bien el mejor escenario es que la planta crezca en forma natural en el mismo entorno donde creció y se desarrolló por años, con los siniestros del verano y las más de 77 mil hectáreas que se perdieron de bosque nativo a nivel país, hoy existe más superficie a restaurar, generando la necesidad de contar con más plantas. En este contexto, contribuir con especies nativas desde viveros es un proceso que ayudará a enriquecer el patrimonio forestal del país.

Así lo enfatiza Rodolfo Calquín, jefe de Viveros y Genética de Forestal Arauco, empresa que en esta catástrofe perdió 17 mil hectáreas de bosque nativo. “Acá trabajamos las semillas recolectadas desde las áreas donde la empresa tiene bosque nativo. En los años 2000 y 2003 producíamos alrededor de 20.000 plantas nativas por año. Hoy, logramos 200.000 y nos estamos proyectando para alcanzar 1 millón de plantas en un plazo de dos años”, afirma el experto.

La viverización de plantas nativas es un proceso que requiere de mucha preparación, delicadeza, pero, en especial, paciencia. Dependiendo de la especie como Queule (Gomorteca queule) y Ruil (Nothofagus alessandri), hay que esperar entre 5 y 7 años para que crezcan 50 centímetros. El primero es un árbol chileno único en el mundo a nivel de género y especie que se encuentra bajo peligro de extinción. El Ruil, en tanto, es un fósil viviente, el más antiguo de la familia de robles del mundo también en peligro de extinción y raro. O sea, muy difícil de encontrar. Ambas especies están declaradas como Monumentos Nacionales y durante los incendios del verano, varios de ellos simplemente desaparecieron.

En el Vivero Quivolgo se ha hecho un extraordinario trabajo para reproducir éstas y otras especies, como avellano (Gevuina avellana), araucaria (Araucaria araucana), quillay (Quillaja saponaria), maitén (Maitenus boaria), maqui, peumo (Cryptocaria alba), boldo (Peumus boldus), pitao (Pitavia punctata).

A fin de asegurar la preservación, en las últimas semanas se ha intensificado en los predios de Arauco la recolección de semillas. “Ahora han llegado muchas semillas de ruil del área Quivolgo”, dice Daniela Ruiz, encargada de Investigación y Desarrollo del vivero, añadiendo que eso es una muy buena noticia porque en esta zona existían ruiles centenarios que fueron consumidos por las llamas.

 

RESTAURACIÓN DEL BOSQUE NATIVO QUEMADO

“Estamos avanzando en la restauración de 17.000 hectáreas de bosque nativo, zonas de protección y Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC) que resultaron afectadas, principalmente en las regiones del Maule y Bío Bío”, explica Patricio Eyzaguirre, subgerente de Asuntos Públicos de Arauco.

Además, la empresa se encuentra trabajando intensamente en la recuperación de las 80.000 hectáreas de plantaciones forestales dañadas tras los incendios, dando protección a los suelos y cursos de agua en los lugares afectados. En este sentido, comenta Eyzaguirre, se priorizó la protección de 14 cuencas abastecedoras de agua, que impactan a más de 56.000 personas.

ETAPAS VIVERIZACIÓN

Una vez que la semilla llega al vivero se estudia para asegurar su viabilidad. Se parte con el manejo y procesamiento. Primero, se limpia, depura y pesa siguiendo los parámetros que existen a nivel mundial en certificación de semillas. Esto permite determinar cuántas semillas hay por gramos; capacidad y energía germinativa; su porcentaje de pureza y cuántas son viables.

“Este proceso de certificación demora un par de días, pero lo que toma más tiempo es la germinación”, dice Calquín. Esta germinación implica proyectar la “oferta” de plantas que habrá y con ello, planificar el uso/espacio dentro del vivero. En esta etapa lo más importante es la clasificación por origen. Ello porque la colecta de semillas de alta calidad puede representar a largo plazo la diversidad genética de una población de plantas donde fue recolectada y proveer material para su conservación. De hecho, entre las acciones de Arauco que implica la restauración de bosque nativo está recolectar germoplasma de las semillas, esto es, guardar embriones o tejidos (material vegetativo) en lo ideal poco diferenciado, como información genética de la planta para evitar que desparezcan para siempre.

CASO COYANMAHUIDA

En la Región del Bío Bío existía un pulmón verde con árboles nativos de cientos de años. Pero el incendio de Florida de fines de enero 2017, arrasó con el 90% del parque perteneciente a la empresa Arauco y abierto al público desde 2011. En estos años, cerca de 10.000 niños transformaron el lugar en su aula viva aprendiendo de la flora y fauna del lugar y poco más de 5.600 turistas dejaron su huella en el lugar.

Recorrerlo actualmente permite dimensionar el impacto que dejan los incendios. Árboles centenarios en el suelo, otros quemados en su base y un porcentaje importante con su follaje café.

A fin de asegurar la disponibilidad futura de olivillos, peumos, naranjillos y otras muchas especies que alberga este relicto de bosque nativo, sus guardaparques han recolectado y enviado semillas al Vivero Quivolgo, con la esperanza que en un par de años vuelvan a su origen y permitan la recuperación de este lugar único de la Región del Biobío.

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