Encumbrando volantines de sueños, emprendedora Curicana

Desde hace 12 años, Pamela Calquin Oyarce  fabrica volantines que vende con gran éxito en Curicó. El apoyo de Fondo Esperanza ha sido vital para su crecimiento como emprendedora.

CURICÓ.- Blanco, azul y rojo son los colores de nuestro emblema nacional, también el de los volantines que con esfuerzo y dedicación confecciona sagradamente para cada 18 de septiembre. Y  es que la emprendedora Pamela Calquin Oyarce ha mantenido una tradición centenaria, fabricando por más de una década los coloridos rombos del entretenido juego criollo.

A sus 37 años, Pamela ya es una experta como volantinera y sus creaciones se venden como pan caliente en Curicó, en especial para Fiestas Patrias. La artesana cuenta que el padre de su actual pareja le enseñó las distintas técnicas para la armazón del volantín, lo que la motivó a instalar su propio negocio debido a una enfermedad de su hijo Enrique.

“Comprábamos la caña, pelábamos el palillo y hacíamos todo el trabajo. Yo misma los fabrico, ya que compro el papel y hago el arqueado. Llevo doce años trabajando en esto, al principio hacía unos 300 volantines y ahora hago hasta cuatro mil para el 18. Logré ganarme un prestigio y vendo mis productos en distintas ferias”, señala.

Tras participar en un proyecto de Fosis,  recuerda que unas amigas le mencionaron a Fondo Esperanza (FE) para seguir con su idea de negocio, donde ingresó en el 2013. Fue así como posteriormente se incorporó al Banco Comunal (BC) “Las soñadoras”, instancia que le ha generado todo el apoyo  que necesitaba para potenciar su emprendimiento.

Palillos, neoprén, resma de papel, sacos de maderos son parte de los insumos que gracias a los recursos de la institución de desarrollo social logra tener con anticipación al periodo de mayor venta que es en septiembre. Junto a ello, ha podido fortalecer su bazar y librería “Todo para el estudiante”, donde atiende a vecinos y vecinas del sector donde reside.

Sobre lo vivido en FE agrega: “Me encontré con gente que realmente me quiere ayudar y acompañar en este proceso. Hay un apoyo incondicional de los asesores, siempre están ahí para que nuestros negocios resulten. Es una muy linda experiencia de apoyo y acompañamiento, nos dan la confianza para seguir”, enfatiza.

A través de capacitaciones en marketing y contabilidad, la microempresaria ha podido desarrollarse plenamente en lo que hace, considerando su trabajo como un “pasatiempo”, ya que por muchas horas debe velar por el más mínimo detalle. Perseverante y aguerrida, su emprendimiento le ha generado un constante crecimiento personal y familiar.

“Fondo Esperanza ha fortalecido a muchas microempresarias. Es una comunidad muy grande, porque no discrimina a nadie. Está en uno ser responsable y tomar la oportunidad, porque en otros lados te piden mucho papeleo. Nos invitan a participar y nos abren una puerta. Con la coavalidad solidaria nos acompañan y ayudan en todo el proceso”, culmina.

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