Enfermedades invernales: la vacunación es clave para disminuir riesgos

No solo proteger a los más vulnerables, en especial niños y niñas, sino que también toda la comunidad. Especialistas explican cómo las vacunas mejoran las condiciones de salud de toda la población.

TALCA.- Por largo tiempo, hablar de enfermedades como la rubeola y el sarampión parecía cosa del pasado. Sin embargo, en los últimos años no solo se ha vuelto a detectar la reaparición de este tipo de dolencias, en algunos casos incluso con resultados fatales, afectando, principalmente, a los detractores de los sistemas de inmunización.

Dicho movimiento, conocido popularmente como “anti vacuna”, comenzó a cobrar fuerza a fines de los años noventa, influido por los resultados de una investigación que, pese a carecer de fundamentos sólidos, generó inquietud en muchas personas.

“Se basa inicialmente en un artículo publicado en 1998 en la revista científica Lancet, en el que se relacionaba la existencia de un vínculo entre la vacuna triple viral (vacuna contra el sarampión, parotiditis y rubeola SPR) y la aparición de mayores casos de autismo en niños”, recordó la académica de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Talca, Barbra Fernández.

“Este artículo fue retractado tras una investigación periodística el año 2007, donde se demostró que el autor manipuló los datos a su favor con el objeto de demandar a las farmacéuticas que fabricaban las vacunas y utilizó una muestra de 12 niños -bajo número para un estudio-, entre otras observaciones”, detalló la profesional.

Sobre el eventual perjuicio en el desarrollo infantil que algunos atribuyen a las vacunas, Fernández añadió que “hasta la fecha no existen evidencias científicas reales ni contundentes que sustenten esta idea”.

Pese al desmentido, muchas personas se resistieron a creerlo optando por no vacunar a sus hijos, lo que “abrió la puerta” para el rebrote de enfermedades por largo tiempo controladas e incluso, erradicadas. “Las personas que no son vacunadas se convierten en un riesgo para la población debido a que son potenciales transmisores de enfermedades que podrían contagiar a otros más susceptibles, en especial a niños en edades tempranas”, explicó Bárbara Fernández.

“El hecho que un grupo de personas no se vacune y algún agente infeccioso afecte a una persona de esa comunidad, puede generar la difusión del patógeno en forma logarítmica, generando un grupo de personas enfermas que pone en riesgo la salud de la población en general, por tanto supone un acto de responsabilidad personal y social ,más aún, teniendo en consideración que las vacunas del Programa Nacional de Inmunizaciones son gratuitas y obligatorias para toda la población que vive en Chile”, profundizó la especialista.

En este contexto, la directora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTALCA, Loreto Núñez, agregó que “la inmunización debe abordarse como un objetivo y un bien comunitario, porque para que sea efectiva debe abarcar el grueso de la población objetivo. Cuando eso no ocurre, hay personas más propensas a que la enfermedad se propague, incluso con resultados mortales”.

La seremi de Salud, Marlenne Durán, recordó que desde 1978 el país cuenta con un Programa Nacional de Inmunizaciones que ha permitido reducir la tasa de enfermedad y muerte, en especial en la población infantil. La autoridad destacó que en la región la cobertura de vacunación supera el 92%. “Lo que ha permitido disminuir la morbilidad y mortalidad de las enfermedades inmunoprevenibles en el Maule”, expresó.

La autoridad reconoció que la vacuna VPH (virus papiloma humano) que se incorporó al calendario en el año 2014 para ser aplicada a niñas de cuarto y quinto básico, generó resistencia en algunos padres, situación que atribuyó principalmente a la falta de información sobre este tipo de inmunización. “Pero esa actitud cambia con los años, y en 2017 la cobertura de vacunación VPH fue de 93% en la región”, observó.

La seremi recordó además que en el país la vacunación es obligatoria. “No es decisión personal”, observó. Marlenne Durán indicó que existen vacunatorios en toda la red sanitaría publica, hospitales, centros de salud familiar (Cesfam), centros comunitarios de salud familiar (Cecof), postas y también en el sector privado.

“Los equipos de vacunación de la región periódicamente se capacitan en actualización en vacunas y seguridad de ellas, existe un sistema de vigilancia para realizar la notificación al ministerio si se presenta un evento adverso, el cual debe tener un seguimiento. Además, los funcionarios se encuentran capacitados para responder a todas las consultas de vacunas a su comunidad”, remarcó la seremi.

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