Equipos de última tecnología se están probando en tranques de Pencahue

Con el fin de facilitar el acceso a la energía eléctrica y optimizar el acopio de agua, un físico talquino postdoctorado en Harvard y una experta en robótica de la Universidad de Lausanne, Suiza, se unieron para explorar soluciones en zonas de secano. Es el primer proyecto de robótica blanda que se aplica en Chile.

PENCAHUE.- Ayer martes 7 de agosto, llegaron a la comuna de Pencahue los expertos tecnológicos que tienen como fin explorar los tranques familiares, el que busca generar energía solar y optimizar el uso del agua de los tranques evitando que se evapore.

Con este fin, una de las mayores expertas en robótica blanda, la directora del Laboratorio de Robótica Reconfigurable de la Universidad de Lausanne, Suiza, Jamie Paik, junto al físico y docente de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrés Concha, se unieron en torno a un proyecto que precisamente busca aplicar esta tecnología en zonas de secano. Lo anteriormente es con el finde aplicar el prototipo que un equipo de estudiantes de posgrado realizó previamente con esta finalidad.

La idea es, en palabras de la profesora Paik, “hacer un robot colaborativo” que apunta a ayudar en un problema concreto de la agricultura de secano.

Además se cuenta con el conocimiento de la zona, debido a que Andrés Concha es maulino, estudió en el liceo Abate Molina, y luego siguió una trayectoria académica que lo llevó años más tarde a hacer un posdoctorado en Harvard. Allí fue que conoció a la docente con la cual hoy encabeza este proyecto.

“Siempre está ese problema de que a la gente se le seca el tranque, son tranques pequeños, de granjas familiares; y además el costo de la energía eléctrica es alto para ellos. Y nadie quiere perder terreno poniendo paneles solares, que es una inversión muy grande”, explica el científico.

Actualmente para cubrir estas dos problemáticas se debe incurrir entonces en dos costos por separado, el de la energía (ya sea con paneles solares o de la forma convencional) y el de la instalación de una piscina cubierta para que no se evapore el agua, la que habitualmente se hace con hormigón más una membrana para evitar la pérdida de agua.

“En cambio con este proyecto con la misma herramienta resuelves dos problemas. Y casi no hay costos de instalación, se programa y se arma solo. Además, si tu granja es grande arriendas o compras veinte módulos para cubrir tu tranque; pero si tu granja es chica, arriendas o compras cinco. La idea es que sean como ladrillos para construir tu cubierta”, indica.

La idea del equipo de científicos es patentar esta idea, para que luego sea comercializable.

“Acá hay un montón de problemas latentes que en realidad no hace falta mirar lejos para resolverlos. El problema de la escasez de recursos hídricos se puede resolver, los problemas educacionales de la región se pueden resolver. Pero hay que tratar de pensar en las soluciones, sentarse a trabajar y reclamar menos”, dice a modo de reflexión final, Andrés Concha.

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