¿Eres adicto al celular? Puedes tener Nomofobia

El avance de las nuevas tecnologías trajo una nueva enfermedad: el miedo irracional a estar sin su teléfono móvil

Si usted es de los que no sale a ningún lugar sin su celular, si duerme con él al lado y lo primero que hace al despertar es revisarlo, si lo mira inconsciente y automáticamente, si siente ansiedad o estrés cuando no puede contestar y no sabe quién lo llama, si lo revisa al hacer ejercicio o va al baño y a cualquier otra parte de su casa con él, es probable que padezca o esté cerca de padecer nomofobia, el miedo irracional a estar sin su teléfono celular.

El fenómeno -que deriva su nombre de una abreviación de la expresión en inglés “no-mobile-phone-phobia” (no-mo-fobia)- aunque todavía no se ha catalogado como un trastorno sicológico propiamente, como otras adicciones a las nuevas tecnologías, ya causa problemas y es tratado por profesionales.

Javier Garcés, experto en Psicología del Consumo y sus adicciones, dice que “en los casos patológicos, en los que esa dependencia genera ataques de ansiedad, pánico, irritabilidad la diferencia está clara. Pero en los ‘pequeños’ ataques de ansiedad la diferencia no lo es tanto”. Lo que quiere decir que el criterio no está únicamente el tiempo que se pasa frente al aparato sino en las causas y las repercusiones que tiene su uso.

Si la dependencia al celular existe por razones laborales únicamente y la persona se desprende con facilidad del aparato en ambientes sociales o personales, no parecería haber un problema, pero si se desarrolla una “relación no utilitaria con el teléfono”, es decir, si con el simple hecho de desconectarse en cualquier momento o lugar presenta síntomas de nerviosismo o de ansiedad, estaríamos frente a un caso de nomofobia.

Los síntomas se manifiestan de diversas formas: cambios de comportamiento o de estados de ánimo, mayor facilidad para comunicarse por medio del chat que verbal y personalmente, irritabilidad o alteraciones en el sueño, sentir que vibra o timbra el aparato imaginariamente, no poder apagarlo ni ignorarlo en el cine, teatro, mientras se ejercita, en comidas o situaciones inapropiadas, y aprovechar cualquier momento para revisarlo o angustiarse más de la cuenta por el tiempo que queda de batería.

Investigaciones recientes en España han revelado que entre un 53 y un 63% de los encuestados tienen comportamientos que los harían encajar dentro de esta enfermedad del siglo XXI. Y la cifra parece ir en aumento, pues el mayor riesgo lo tiene la población entre 18 a 25 años y además la tendencia es que cada vez sean más jóvenes los que empiezan a manipular celulares.

CONSEJOS

Apuntar lo que sería un uso razonable del teléfono
Apagar el móvil durante las comidas o durante una reunión familiarizados
Priorizar la realidad al mundo virtual

Si nos damos cuenta de que la ansiedad se apodera de nosotros al dejarnos el teléfono en casa, nunca está de más consultar con un especialista

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