[ESTE FIN DE SEMANA] Celebrarán a San Sebastián en santuario del río Claro en Talca

Los días 19 y 20 de enero se lleva a cabo la fiesta de San Sebastián, en el santuario talquino ubicado en la ribera poniente del río Claro, a los pies del cerro La Virgen.

TALCA.- El sábado 19 se procederá a trasladar la imagen del santo desde la gruta hasta el campo de oración, a contar de las 20:00 horas. Luego se celebrará la Eucaristía, presidida por el Vicario de Talca Ciudad, padre Luis Alarcón Escárate.

Asimismo, el domingo 20 de enero se efectuarán misas a las 07:00, 08:30, 10:00, 12:30, 17:00, 18:30 y 20:00 horas, siendo esta última presidida por monseñor Galo Fernández Villaseca, Administrador Apostólico de la Diócesis de Talca.

Como es habitual en este santuario de San Sebastián, durante todo el día 20 de enero habrá sacerdotes impartiendo sacramento del perdón para los fieles que se quieran reconciliar con el Señor.

Breve historia de San Sebastián

San Sebastián es un mártir cristiano. Nació en Narbona (Francia) en el año 256, pero se educó en Milán. Fue soldado del ejército romano y el emperador Diocleciano, quien desconocía que era cristiano, llegó a nombrarlo jefe de la primera cohorte de la guardia pretoriana imperial. Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios de idolatría. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo.

Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo. El santo escogió la milicia de Cristo; desairado, el Emperador lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe. Enfurecido, Maximino lo condenó a morir a flechazos: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de flechas, dándolo por muerto.

Sin embargo, sus amigos que estaban vigilando, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.

Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero Sebastián se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos.

Maximino mandó que lo golpearan hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.  Murió en el año 288. Su fiesta es el 20 de enero.

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