Fondo Esperanza: Apoyando el emprendimiento de los chilenos

En Talca una de las beneficiadas en María Leal,  costurera por más de tres décadas.

La institución de desarrollo social está presente en 240 comunas, entregando un servicio integral para progresar en forma concreta y efectiva.

Una de las herramientas más exitosas para la superación de la pobreza es promover la organización y solidaridad entre las familias y comunidades. Se apela a la confianza para el logro de los anhelos y mejoramiento de las condiciones de vida de las personas. A ello también apunta Fondo Esperanza (FE), institución que hace 13 años creyó en el micro emprendimiento como motor de desarrollo personal y comunal.

Actualmente, FE se encuentra trabajando por los sueños de 100 mil emprendedores entre Arica a Chiloé. Mujeres y hombres que se atrevieron a derrotar sus miedos y desconfianzas comprometiéndose a aportar a la construcción de un país más justo y solidario a través del trabajo grupal, donde la responsabilidad y el compromiso se transforman en la columna vertebral para salir adelante.

Son miles las historias de superación que reflejan esa voluntad y ansías de un futuro mejor. No importa la hora, el tiempo o el día de la semana, cada jornada es una posibilidad para cumplir sus objetivos.

En Talca, VII Región del Maule, vive María Alejandra Leal quien lleva más de tres décadas dedicada a la costura, un oficio que le apasiona y que le ha llenado de satisfacciones. “Estuve harto tiempo trabajando de forma dependiente, luego monté mi taller y hasta tuve trabajadoras”, recuerda.

Sin embargo, el quiebre de su matrimonio dio un vuelco a sus planes. “Estaba recién levantándome de esa situación cuando una persona me invitó a Fondo Esperanza. Me costó decidirme, pero ya llevo seis años en la institución y creo que fue todo un acierto sumarme”, relata.

Cuenta que gracias a los microcréditos, hoy tiene tres máquinas industriales, que le permiten confeccionar cerca de treinta prendas diarias y comprar piezas de tela en grandes cantidades. “Lo que más hago es ropa de trabajo como delantales, overoles, etc…”, detalla.

Para esta emprendedora, pertenecer a Fondo Esperanza no sólo le ha permitido crecer económicamente, sino que también ha sido un aporte en su desarrollo personal. “Antes todo me daba miedo y era muy tímida, me costaba relacionarme con otros. Hoy, al contrario, me gusta mucho participar y aprendí a desarrollar mi personalidad”, destaca.

Esta es una de las miles de historias que diariamente se pueden encontrar en las calles y en nuestra página web www.fondoesperanza.cl. Ella es una emprendedora que pese a la adversidad decidió seguir confiando en sus sueños y para lograrlo, se hizo parte de la comunidad de emprendimiento solidario más grande de Chile.

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