Hoy se cumplen 18 años de la muerte del padre Guido Lebret

Padre Guido Lebret. Fotografía: Keno Rodríguez.

El sacerdote falleció en un trágico accidente de tránsito en el cruce ferroviario El Tabaco, dejando un legado de acción social que hasta el día de hoy la ciudad recuerda. Hoy dos actividades le recordarán durante la presente jornada.

TALCA.- Miércoles 12 de julio de 2000: El sacerdote Guido Lebret, conocido como el “cura rojo” o el “cura del pueblo” siempre fue una persona valiente, que no le temió a los rigores de la II Guerra Mundial en su Francia natal, como tampoco no dudó en denunciar los males de la sociedad talquina de la segunda mitad del siglo XX, ni menos -en muchas oportunidades- ir contra la misma autoridad de la iglesia católica o “del qué dirán” del resto de la sociedad que vivía por ese entonces en Talca.

Pero ese día señalado, antes que el reloj marcara la una de la tarde, terminó súbitamente su vida terrenal cuando, en compañía del menor Eduardo Espíndola, falleció a los 74 años al ser embestido su camioneta por una locomotora en el cruce ferroviario de la calle 14 Sur. Físicamente desapareció, pero espiritualmente aún permanece en la memoria de gran parte de los talquinos.

Tal como reseña el periodista y actual director del Centro de Documentación Patrimonial de la Universidad de Talca, Eduardo Bravo, en su libro “Lebret, aproximación a la obra del padre Guido Lebret Guillois” (2000), “nadie explica por qué el sacerdote no advirtió esa mole gigantesca”, cuando se detuvo su camioneta azul de manera súbita, quedando así en medio de las vías instantes previos al fatal accidente, cuando en ese lugar tiene perfecta visibilidad para ver aproximarse el tren.

El resultado, párrafos más abajo, lo expone el citado libro: el padre Lebret sale despedido por el parabrisas, mientras que “Eduardito” quedó atrapado entre los fierros. El entonces obispo de Talca, Horacio Valenzuela, acude instantes después al lugar del accidente a darle la extremaunción al cuerpo del clérigo, mientras que el juez del Primer Juzgado del Crimen de Talca, Vicente Fodich, ordenó levantar el cuerpo inerte del sacerdote y del menor, apenas Valenzuela entregó las bendiciones correspondientes y constatar el magistrado el fallecimiento de ambas personas.

Muchos talquinos actuales desconocen la acción realizada por el padre Guido Lebret, siendo la recopilación realizada en el libro de Eduardo Bravo fundamental para conocerlo en profundidad: de origen francés, llegó a Talca a comienzos de 1950, obteniendo de paso la doble nacionalidad chileno-francesa.

Nació el 9 de junio de 1926 en el país galo, siendo desde pequeño Lebret siempre un trotamundos, realizando sus estudios básicos en Estambul (Turquía) en la década de los años treinta, volviendo con posterioridad a su país natal a comienzos de la década siguiente para cumplir con su bachillerato.

En esos difíciles años, cuando Adolfo Hitler extendía sus dominios más allá de la Alemania nazi por prácticamente toda Europa -incluyendo su Francia natal-, Lebret tomó los hábitos en la congregación Eudista. En 1946 realizó su servicio militar al finalizar este conflicto bélico y, una vez concluido su obligación civil, en 1949 fue investido como sacerdote, para realizar y obtener posteriormente sus estudios en teología en Roma durante 1950.

Su llegada a Talca en 1950 se debió con el fin de realizar clases en el Seminario San Pelayo de Talca -actual Colegio Integrado Poniente-, donde por cinco años dictó clases de latín, griego, francés y química. En 1956 se va al desierto del Sahara, en Argelia -África- y al año siguiente se desempeñó como camionero y estibador de carga en un puerto francés.

Regresó al país en marzo de 1959, donde creó en la capital regional el hogar de acogida para prostitutas “El Despertar”, continuando así su labor a favor de este denigrado grupo social que comenzó mientras estaba en territorio francés. En marzo de 1973 nuevamente deja Talca con destino -otra vez- a Roma, lugar donde realizó un máster en español y una licencia en letras modernas.

Vuelve por tercera -y definitiva- vez a Talca en julio de 1986, continuando ahora con el actuar del hogar de niñas “El Despertar”, donde se desempeñó hasta sus 74 años cuando encontró la muerte en el cruce El Tabaco.

Su funeral es uno de los más recordados hasta nuestros días, donde el cortejo fúnebre recorrió las mismas calles donde realizó su acción social, con una gran procesión acompañando la carroza, mientras que los prostíbulos del sector de 10 Oriente -los mismos donde ayudó a las prostitutas que laboraban en ese lugar-, enarbolaban banderas a media asta. La ciudad declaró dos días de duelo comunal.

El se autodefinió, según el libro descrito por Bravo, de la siguiente manera en un cuestionario realizado por el Centro de Investigaciones Socio Culturales en un ejercicio llamado “estilo de autoridad”. Ante la pregunta “¿Tiene dificultades en el ejercicio de la autoridad?” La respuesta lo refleja tal cual fue su vida: “Sí, porque me acusan de andar con el espolón, de ser agresivo y arrasador. Por otro lado, si actúo con decisión y firmeza y quizás dureza, es para en ir en defensa de los atropellados, aguanto mucho y quizás demasiado en lo personal”.

Con motivo de un nuevo aniversario del fallecimiento del padre Guido Lebret y de “Eduardito”, durante hoy jueves 12 de julio la Corporación El Despertar realizará una misa en su memoria en el Sagrario de la Catedral de Talca a las 12.30 Hrs. Con posterioridad, se realizará una liturgia en la gruta memorial, a las 13.30 Hrs. en el cruce El Tabaco.

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