Imputado agredido por internos de Santiago 1: “Gracias al gendarme logré salir vivo”

Cristián Romero entregó detalles del actuar del sargento Héctor Palma y de los apremios que sufrió junto a Jonathan Chávez.

SANTIAGO.- El pasado 20 de junio, Cristián Romero Morales (20) y Jonathan Chávez Quinchiguango (21) declararon ante los funcionarios de la Oficina de Seguridad Interna de Gendarmería respecto a las torturas de las que fueron víctimas cuando cumplían prisión preventiva en el penal Santiago I por el asesinato de Margarita Ancacoy en el Barrio República.

Según relataron, todo comenzó cuando los llevaron a la sala de comida donde recibieron pan y fueron consultados por los otros reos las razones por las que estaban ahí. Romero respondió que “estábamos presos acusados por un homicidio, pero no recordábamos nada ya que estábamos borrachos el día del hecho (…) y de repente varios internos chilenos comenzaron con amenazas de que nos iban a pegar unas puñaladas, que no saldríamos vivos y que nos matarían”.

Fue ahí cuando apareció uno de los internos que se apodó “el peluquero” y comenzó a cortarles el pelo. Luego, según el relato de Romero, “comenzaron a golpearnos con palos, con un fierro en todas partes del cuerpo”.

Chávez, en tanto, agregó que “como habíamos sangrado, los internos nos obligaron a limpiar la sangre con nuestra propia ropa, por ende, nuevamente nos llevaron a la ducha para quitarnos la sangre en donde nuestra ropa quedó toda mojada”. Estuvieron bajo el agua fría cerca de 30 minutos y luego los electrocutaron sentados en unas sillas, tomados de las manos.

“Nos estaban grabando por un teléfono, ya que nos decían que teníamos que pedir disculpas por lo que habíamos hecho”, dijo Chávez, según lo publicado por LaTercera y reproducido por ElDínamo.

A cargo de ese módulo se encontraba el gendarme Héctor Palma, quien fue formalizado por apremios ilegítimos. En su formalización del 21 de junio, la fiscal Marcela Adasme sostuvo que el funcionario fue testigo de lo que pasó e hizo “vista gorda”, siendo el encargado de seguridad del módulo.

Aún así, los ciudadanos ecuatorianos lo defendieron y aseguraron que gracias a él seguían vivos. Romero indicó que “traté de correr, pero lo único que sentía eran más golpes de puños, pies, objetos cayendo al piso, hasta que en ese momento apareció un gendarme y me ayudó a ponerme de pie y nos llevó hasta un lugar seguro; gracias a su ayuda logré salir vivo de esta situación”.

“Después de varios minutos de agresiones, un interno nos dice que nos paráramos y corriéramos a la salida, por ello tratamos de correr, pero casi todos los internos nos siguieron y continuaban agrediéndonos, pero justo en ese momento llegó un funcionario de Gendarmería, quien nos retiró del patio, logrando terminar con la golpiza que estábamos recibiendo”, acotó Chávez.

Agregó, además, que “cuando los internos nos ordenaron correr a la salida y mientras nos golpeaban, el funcionario de Gendarmería nos levantó y nos quitó de encima a los agresores. Gracias a él no sufrimos mayores lesiones”.

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