INIA selecciona plantas forrajeras para producción de colorantes naturales y nutracéuticos

Variedades de alfalfa y trébol rosado fueron mostradas en día de campo organizado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). Iniciativa permitirá a agricultores generar clorofila a partir de variedades que les significará quintuplicar sus ingresos.

Una insospechada posibilidad se abre para los productores forrajeros de la comuna de San Ignacio en la precordillera de Ñuble, ya que en lugar de destinar las praderas a la alimentación ganadera, ahora podrán hacerlo para generar clorofila orientada a la industria de los colorantes naturales y a nutracéuticos.

Las especies forrajeras (variedades seleccionadas de alfalfa y trébol rosado) fueron presentadas ante 50 productores en el día de campo “producción de colorantes naturales a partir de clorofila extraída de especies forrajeras” realizado en la comuna de San Ignacio.

La actividad se llevó a cabo en el marco del proyecto “Desarrollo de un modelo piloto de producción de extractos de clorofila de alto valor funcional, usando biomasa de especies forrajeras” que ejecuta INIA gracias al financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA.

Sobre el particular, el representante macrozonal FIA de las regiones de Ñuble y Biobío, Gonzalo Rueda, indicó que “la innovación es clave para las necesidades y requerimientos de la agricultura de hoy. Es por eso que iniciativas como éstas son tan relevantes, para valorizar nuestras materias primas y entregarles nuevas opciones a los agricultores respecto al valor agregado que tienen las especies forrajeras, para obtener un colorante natural a través de la clorofila y que finalmente beneficia la salud humana”.

Forrajes para clorofila

El ingeniero agrónomo Luis Inostroza, investigador de INIA Quilamapu a cargo del proyecto, indicó que tradicionalmente se ha enseñado y entrenado a los agricultores en la producción de forraje para la alimentación animal. “Ahora hemos agregado un componente de innovación que se traduce en destinar estos forrajes para la producción de clorofila”. El especialista destacó que se busca obtener la clorofila, ingrediente base para la producción de un colorante natural (el verde) destinado a la industria de los alimentos.

Según indicó, los colorantes artificiales utilizados habitualmente en repostería, productos lácteos y confites, pueden llegar a generar problemas tan severos como alergias, asma, migrañas, alteraciones visuales, entre otros, por lo que resulta muy necesario generar colorantes naturales, como, en este caso, el color verde.

Inostroza, quien además es el subdirector regional de I+D de INIA, agregó que el proyecto se encuentra en su segundo año de ejecución (concluye en 2021), y contempla el desarrollo de un modelo de negocios de las clorofilas y un prototipo de producción de forraje que permita obtener la mayor cantidad de clorofila por hectárea. Agregó que al cabo del primer año del proyecto, se definió que las especies forrajeras que producen mayor cantidad de clorofila son la alfalfa y el trébol rosado. “Ahora acabamos de identificar nueve variedades de alfalfa y cuatro variedades de trébol rosado, y lo que queda es definir cuál de ellas es la mejor variedad para producir clorofila, lo que se sabrá con los análisis al final de la actual temporada”.

El investigador agregó que “nuestra apuesta es que los productores que históricamente han producido forrajes para la alimentación animal, también puedan producirlo para la obtención de clorofila, aprovechando el alto potencial existente en la precordillera de Ñuble”. En cuanto a los ingresos, recalcó que “se trata de un negocio que puede ser cinco veces más rentable que la producción de fardos”.

La ejecución del proyecto, indicó Inostroza, contempla el desarrollo en el laboratorio de alimentos de INIA en Santiago, de una técnica de extracción de clorofila a nivel industrial que quedará disponible para la industria.

Desde el punto de vista de las ventajas que implica la clorofila, el especialista de INIA resaltó, además, los usos en el desarrollo de productos nutracéuticos. “La clorofila genera variados beneficios como su capacidad antioxidante, su uso como anticancerígeno, en sanación de heridas, e incluso para contrarrestar la alitosis o mal aliento. Son propiedades beneficiosas para la salud humana comprobadas clínica y científicamente”, expresó.

El día de campo fue coordinado por el agrónomo de INIA Quilamapu, Carlos Ruiz, y contó también con la exposición del investigador Pablo Undurraga quien se refirió a la fertilización de las praderas del secano de la precordillera de Ñuble.

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