Magistrada del “Caso Matute”: No se puede “seguir investigando” la muerte de Jorge Matute

La razón sería el fallecimiento de los sospechosos en el crimen. Además, la magistrada Carola Rivas señaló que Matute murió por un fármaco que le suministraron para abusar sexualmente de él

CONCEPCIÓN.- En entrevista concedida al canal de televisión del Poder Judicial, la ministra en visita Carola Rivas entregó a la madre de Jorge Matute, María Teresa Johns, detalles del sumario de la causa, donde reconoció que no se puede “seguir investigando”, debido a que gran parte de los sospechosos “están muertos”.

El joven desapareció el 20 de noviembre de 1999 cuando desapareció de la discoteca “La Cucaracha” sin dejar rastros, siendo encontrado recién sus restos el 12 de febrero de 2004 a orillas del río Biobío, en el kilómetro 22,6 de la Autopista de la Madera en dirección a Santa Juana.

En dicho encuentro, Rivas indicó que la causa de la muerte de Matute se debió a la ingesta del fármaco pentobarbital, el cual fue suministrado por personas que tenían como objetivo abusar sexualmente del joven luego que perdiera la consciencia, antecedentes presentes en el informe investigativo efectuado en conjunto con la Brigada de Homicidios de la PDI.

De esta manera, la ministra descartó la hipótesis que sustentaban la policía civil y Carabineros, la cual apuntaba a que el deceso de Matute se había debido a una golpiza, centrando sus indagaciones en el suministro del fármaco previamente señalado.

Asimismo, Carola Rivas precisó además que esta hipótesis -denominada “Hoja de Parra- fue desechada por la PDI a pocos días de la desaparición del estudiante, la cual no fue conocida por los jueces a cargo de la investigación, a la cual recién ella puso acceder el 2 de abril de 2015, permaneciendo el documento guardado durante 15 años.

De acuerdo a los antecedentes recabados por la ministra Rivas, en el expediente que permaneció guardado se hace mención a 19 sospechosos, los cuales no fueron investigados por el encargado de llevar la investigación durante los primeros 10 días tras la desaparición: el comisario Carlos Stuardo.

En esa línea, Stuardo recabó información de personas de orientación homosexual con recursos económicos altos y de edad avanzada, quienes tenían como dinámica introducir drogas en tragos de jóvenes, usualmente en discotecas alejadas de la capital penquista, con el objetivo de tener sexo casual luego de ofrecerse a trasladarlos en sus vehículos.

Esta línea incluso nos llevó a cuatro víctimas de situaciones semejantes: perdieron la conciencia por haber aceptado un trago y amanecieron al día siguiente en un departamento, su casa o en diferentes lugares sin saber cómo llegaron ahí, pero con evidencias de haber sido violentados sexualmente”, aseveró Rivas.

La ministra Rivas explicó que a 18 años de ocurridos los hechos -con 7 de los 12 sospechosos muertos y los 5 vivos descartados- y con testigos inubicables o no identificados en 1999, es difícil reconstruir la verdad y las responsabilidades, algo que sería diametralmente opuesto si se hubiera profundizado en la línea de investigación desechada.

Además, la ministra acusó que “tengo muy claro que lo que hubo aquí fue una cantidad insuperable de errores que provinieron de una falta de coordinación y de conocimientos. Carabineros con la Policía de Investigaciones se enfrentaron entre ellos para ver quién llegaba primero. Destruyeron sitios del suceso, destruyeron evidencia, porque cuando ellos toman los testigos los presionan y oprimen hasta destruirlos como testigos; generaron líneas de investigación total y absolutamente irracionales; lo que hacían unos era desconocido por los otros, cero coordinación”, acusó.

Finalmente, la magistrada manifestó que “siento una frustración grande porque precisamente yo esperaba encontrar la verdad completa“, agregando que esperaba decirle a María Teresa Johns “a su hijo se lo llevó tal persona y le hizo esto”.

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