Marisol Jaqui: “Mi Cathy está volviendo a vivir y para mí es un verdadero milagro”

La joven afectada estuvo cuatro meses en coma tras un accidente de tránsito, con peligro de muerte. Actualmente, necesita una máquina llamada “tracking box”, pero cuesta diez millones de pesos. Su madre Marisol, que es viuda y cuida al hijo de Catherine, solicita cooperación para este fin, existiendo para este fin una Cuenta Rut para poder colaborar.

TALCA/ORILLA DE MAULE.- Catherine Hormazabal Jaqui tenía 21 años y un pequeño hijo, cuando un accidente vehicular cambio en 360° su vida, regresaba de su trabajo a casa ubicada en el camino a Orilla de Maule, frente a la posta El Aromo, cuando al atravesar fue atropellada por un vehículo, que según testigos circulaba sin luces e intentó darse a la fuga. El accidente la tuvo al borde de la muerte, cuatro meses en coma, y dos años hospitalizada en Santiago.

Tras el grave accidente, Cathy como la llama su madre, permaneció cuatro meses en coma, su madre Marisol Jaqui viajó todos los días a Santiago para acompañarla gracias a la generosidad de los vecinos que realizaron un Bingo para costear los viajes. Marisol dice que “los médicos no daban nada por ella, me dijeron que solo sabría que estaba viva por el funcionamiento de las máquinas, que nunca volvería a hablar con ella”.  Pero Cathy volvió del coma. Sin embargo, su estado era tan grave que completó dos años hospitalizada.

Hace tres meses Marisol Jaqui logró que su hija volviera a casa. Y aunque es electrodependiente y está conectada a varios equipos, ya respira en forma autónoma y ha logrado mover los ojos y una mano. Gracias a la ACHS cuenta con asistencia de paramédico las 24 horas y apoyo kinésico.

Desde que está en su casa Cathy ha dado muestras de recuperación lo que mantiene esperanzada a su familia y a los profesionales que la atienden. La visita de amigas, vecinas y la voz de su hijo han sido un estímulo fundamental para ella.

“Yo logro comunicarme con mi hija, hasta ahora logra decir sí o no a través de sus párpados y con eso puedo saber cuándo algo la molesta o si quiere estar sola. Mi Cathy está volviendo a vivir y para mí es un verdadero milagro ya que el equipo médico pensaba que jamás se podría recuperar”, dice Marisol, quien llora cada vez que recuerda los primeros meses de su hija después del accidente.

Marisol Jaqui es viuda y recibe una pensión de 180 mil pesos, sólo en consumo eléctrico gasta mensualmente 90 mil. No puede trabajar pues debe cuidar de Cathy y de Tomás, su nieto de cuatro años. Ella y Cathy logran comunicarse a través del movimiento de los párpados y Marisol sueña con un computador capaz de leer las señales de sus ojos.

Actualmente existen procesadores capaces de identificar el movimiento del iris. Esta tecnología se denomina “tracking box”. Un ordenador caro, pero también mágico, pues por esa ventana los pacientes pueden ver y comunicarse con el mundo. El precio de una unidad como estas tiene un valor aproximado a los 10 millones de pesos.

La historia de Cathy fue conocida por el periodista Gabriel Rodríguez -vecino del sector- quien inició una campaña de aportes a la Cuenta Rut 11.284.602-6 de Marisol Jaqui y dio a conocer el caso en la televisión de San Javier y en las redes sociales. Marisol reconoce que hasta ahora los aportes han sido poquitos, pero también ha permitido recibir otros aportes como una silla de ruedas eléctrica que permitirá mejorar la calidad de vida de la joven. Aunque muy lejos de la cifra necesaria para el equipo computacional que Cathy necesita han decidido insistir en esta campaña confiando en la conciencia solidaria de los maulinos.

“Quisiera poder contar con los recursos necesarios y poder brindarle todo lo que necesita mi hija, siempre confié en que regresaría a la vida, nunca baje los brazos y gracias al apoyo de muchas personas he podido sostenerme con fuerzas, hoy mi Cathy ha dado señales y sé que tiene ganas de vivir, ella era una joven completamente normal, con todo un futuro por delante, con un hijo a quien criar, la irresponsabilidad de un automovilista, casi la mató y en un cerrar y abrir de ojos su vida cambió completamente. Quiero con mucha vergüenza pedir a quien pueda, me ayude, es inexplicable lo que siento, el amor por un hijo es incalculable” dice emocionada Marisol.

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