Más de 1.500 menores fueron reubicados o egresados de programas por cierre de centros del Sename

Según el servicio esta cifra, que abarca desde 2015 a la fecha, se debe principalmente al “término unilateral” de los organismos colaboradores. Disminución de aportes internacionales o cambios en su misión son algunas de las razones.

SANTIAGO.- En lo que va del año, tres organismos colaboradores del Servicio Nacional de Menores (Sename) cerraron sus puertas. Los recintos, ubicados en las regiones de O’Higgins y del Bíobío albergaban a 166 menores de edad.

Según cifras obtenidas a través de Transparencia por parte de Emol, desde 2015 a la fecha, el Sename registró el cierre de 54 centros: ninguno de administración directa. En total, los recintos, albergaban a 1.521 menores de todas las edades, quienes fueron ingresados por orden de los tribunales de Familia.

Uno de los casos de cierre más preocupantes del último tiempo fue el del cread de Playa Ancha, sobre el cual Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, aseguró en un informe que los niños, niñas y adolescentes internados “se encuentran en una situación de gravedad y urgencia, toda vez que sus derechos a la vida e integridad personal enfrentan un riesgo de daño irreparable”. El centro, aún se encuentra en proceso de cierre.

Esta, y otras situaciones, causaron preocupación por parte de actores del actual y pasado Gobierno, quienes discutieron la necesidad de una reforma del Sename, además de enfocar los esfuerzos para proteger la niñez.

De hecho, la semana pasada el Acuerdo Nacional por Infancia presentó al presidente Piñera las 94 propuestas acordadas por un grupo transversal de parlamentarios y representantes de la sociedad civil.

El principio de no violencia a los niños y prevención de abusos fueron algunas de ellas, además de revisar y rediseñar los programas ambulatorios y residenciales del Sename.

Desde el servicio explicaron a Emol que, al cerrar las residencias, son estos mismos tribunales los encargados en determinar si esos niños vuelven con sus padres o con parientes, luego del proceso de acercamiento familiar; si son derivados con familias de acogida o a otras residencias.

Mientras no se realicen todas las derivaciones, el centro debe continuar en funcionamiento.

Además, recalcaron que el cierre de recintos ha ido en disminución, pasando de 23 casos en 2015, a 17 el año pasado.

En la mayoría de estos casos, explican desde el Sename, la razón del cierre es “término unilateral por parte del organismo colaborador”, el cual puede tener distintas razones para no continuar con una residencia.

Algunos de ellos, ejemplifican, puede ser que “varía el énfasis de su misión o su foco de interés”, como también “por disminución de los aportes internacionales o una baja en el número de socios”.

Lo anterior, sin embargo, no implica que se pierdan las plazas convenidas. Por ejemplo, de las 17 residencias cerradas el año 2017, solo cinco lo hicieron definitivamente, mientras que otras 12 fueron licitadas nuevamente.

En el caso de las 3 residencias cerradas este año, todas están en proceso de licitación, por lo tanto las plazas no se perderán.

Actualmente hay 11 centros de protección administrados directamente por el Sename y 220 residencias a cargo de organismos privados, que reciben subvención estatal.

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