Mensaje de Resurrección del Monseñor Horacio Valenzuela

“Que a todos nos inunde el alma esta alegría incontenible. Con cariño y junto a la Madre del Señor les deseo una muy feliz Pascua de Resurrección”, comentó el Monseñor Horacio Valenzuela.

1.La muerte y  Resurrección del Señor irradia en el mundo una nueva Luz que ya nada ni nadie podrá apagar.

2.Jesucristo, el grano de trigo desfigurado y sepultado por el pecado de la humanidad, ha brotado de la tierra (Jn 12, 24). El Hijo de Dios Resucitado ya impregna el mundo con el buen olor de  la Esperanza.

3.Esta  presencia del Señor Resucitado le da un valor nuevo y hermoso al presente y al futuro. Todo, incluso lo más difícil y duro de la vida,  puede ser un paso hacia la plenitud y la alegría.

4.Todas las tristezas de la Iglesia y de  los hombres y mujeres de nuestro tiempo, todos los rostros sombríos, todos los corazones abatidos, pueden ya experimentar la alegría infinita de encontrar al Señor.

5.Los grandes temores que nos aprietan el corazón ya pueden marcharse. El miedo al futuro, al fracaso, a la soledad y a la muerte se han desvanecido perdiendo su poder. ¡Cristo está vivo para siempre y no nos dejará solos ni un instante!

6.¡Que nadie, en ningún lugar ni en ninguna situación, se quede caído mirando al suelo!, “…de pie y  con la frente levantada  podemos compartir la humillación de aquellos que todavía  hoy, como Jesús, se hallan en medio del sufrimiento, de la desnudez, de la necesidad, de la soledad, de la muerte, para convertirnos, gracias a Él y con Él, en instrumentos redención y de esperanza, en signos de vida y resurrección (Papa Francisco).

7.Para que esta alegría se difunda tenemos la preciosa misión de anunciar a Jesucristo y la fuerza transformadora del Evangelio que es capaz renovar todas las cosas (EN 19).

8.“Toda nuestra existencia, todo nuestro ser debe gritar el Evangelio…toda nuestra vida y todos nuestros actos deben gritar que somos de Jesús; todo nuestro ser debe ser predicación viva, reflejo de Jesús, perfume de Jesús, algo que grite a Jesús…que brille como una imagen de Jesús” (Ch. de Foucauld).

9.Todos necesitamos ver a Jesús y recibir la fuerza de su Espíritu Santo que transforma la vida y devuelve la alegría (Jn 12, 20). Durante todo este año viviremos un Congreso Eucarístico para madurar el encuentro con el Señor profundizando nuestra fe y amor a la Eucaristía.

10.La Eucaristía y la oración  nos volverán creativos y valientes para contagiar la presencia humilde y acogedora de Cristo. Su amistad restaura la confianza, libera completamente y eleva la dignidad humana.

11.El Papa Francisco en Iquique nos ha invitado a acoger especialmente a los migrantes cultivando esa “Hospitalidad festiva, porque… que no hay alegría cristiana cuando se cierran puertas; no hay alegría cristiana cuando se les hace sentir a los demás que sobran o que entre nosotros no tienen lugar”.

12.La vida nueva y eterna de Cristo, como una brisa fresca y limpia, viene a llevarse el aire contaminado de indiferencia, soledad, violencia y sinsentido. Seamos parte de esa brisa del Espíritu que busca renovar el mundo con el amor de Cristo que no conoce razas ni fronteras. “El Evangelio nos dice que el amor, partiendo del corazón de Dios y actuando a través del corazón del hombre, es la fuerza que renueva el mundo” (Benedicto XVI).

Que a todos nos inunde el alma esta alegría incontenible. Con cariño y junto a la Madre del Señor les deseo una muy feliz Pascua de Resurrección.

HORACIO VALENZUELA ABARCA

Obispo de Talca

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