Obispo de Talca lamenta cierre temporal de Seminario San Pablo de Rauquén

Hace unos días, Horacio Valenzuela ha hecho llegar una carta a los sacerdotes de la Diócesis de Talca, en la que junto con confirmar el cierre temporal de la casa de formación sacerdotal expresa que es una situación que “nos duele y afecta a todos en nuestra Iglesia diocesana”.

“Junto al Rector y Formadores hemos tomado conciencia de que, al no ingresar nuevos seminaristas el próximo año en nuestro Seminario, el año 2015 habría viviendo en él sólo seis seminaristas; así, se hace muy difícil asegurar un ambiente formativo tal que reúna las condiciones mínimas necesarias que nos exige una responsabilidad eclesial tan delicada y trascendente”, menciona en la misiva el pastor.

Y añade: “Esta situación nos duele y afecta a todos en nuestra Iglesia diocesana, la vivimos en un contexto eclesial más amplio, pues como sabemos estamos inmersos en una larga y amplia sequía vocacional que nos afecta particularmente. En Chile, desde las década de los ochenta hasta hoy, ha caído a un tercio el número tal de seminaristas; en este período en el país hemos bajado de más de 500 seminaristas a cerca de 170”.

Más adelante el obispo sostiene que ya se han hecho conversaciones con el cardenal Ezzati, para recibir a los seminaristas en el Seminario Pontificio Mayor de Santiago, y así puedan seguir su formación. “De ser así quedaríamos en la misma situación en que se encuentra actualmente el Seminario de Rancagua que existe canónicamente manteniendo sus seminaristas en otro seminario; nosotros lo haríamos de esta forma hasta que volvamos a funcionar normalmente cuando Dios disponga”.

“Esta situación en que nos encontramos exigirá de todos una actitud de fe y discernimiento que nos ayude a ver estos acontecimientos con los ojos de Dios (…) si juntos discernimos con humildad y esperanza los caminos por donde nos quiere llevar el Señor, lograremos ver lo que Él nos pide”.

La carta finaliza con una invitación a toda la Iglesia diocesana de Talca a vivir este momento con mucha hondura y sentido de fe: “Como todos los dolores de la vida, cuando los vivimos en la caridad fraterna llegan a ser fuente de renovación, sanación y fortalecimiento; en ese espíritu iniciaremos ahora el camino para que, a la hora de Dios, tengamos de nuevo nuestro Seminario San Pablo en casa”.

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