Oncología y la batalla silenciosa que llevan contra el cáncer

En Hospital Regional de Talca. Equipo compuesto por 28 personas.

TALCA.- Más de 400 personas al mes atiende la Unidad de Oncología del Hospital Regional de Talca y que vienen de distintos puntos de la región para recibir su tratamiento que los ayuda a combatir una de las enfermedades más temidas en la sociedad: el cáncer.

La sensación de tranquilidad y esperanza se percibe en cada uno de los rostros que permanecen en el servicio de oncología. Familiares, pacientes y funcionarios se saludan y tratan de una forma distinta que en el resto del hospital. Y es que una de las principales fortalezas de este equipo es el trato humanizado que entregan a cada una de las personas que llega hasta este lugar.

La Unidad de Oncología está compuesta por Quimioterapia, Hemato-Oncología y la Unidad de Cuidados Paliativos. Todas estas unidades se verán reforzadas en el segundo semestre cuando entre en funcionamiento Radioterapia, que permitirá ampliar la cobertura y entregar tratamientos que actualmente se deben realizar fuera de la región.

El equipo está compuesto por 28 personas entre médicos, enfermeras, sicólogos, TENS, y administrativos, quienes cultivan una relación especial con los familiares de los pacientes debido a que es fundamental para la recuperación de la enfermedad. Según la jefa de la Unidad de Oncología, Dra. Dahiana Pulgar, “se hace muchas cosas con los fármacos y las terapias para los pacientes, pero el apoyo de la familia es fundamental en el tratamiento”.

Parte de este acompañamiento y preocupación se traduce incluso más allá del hospital, cuando no se logra la recuperación y el equipo se entera del fallecimiento de uno de sus pacientes, envían cartas de condolencia a los familiares y realizan talleres de duelo para enfrentar el difícil momento de la partida de un ser querido.

UNIDAD FAMILIAR

Laurentina Córdova es paciente de la unidad de oncología desde hace un año aproximadamente. Ella, al igual que muchas personas más, llega una o dos veces al mes para recostarse en un sillón de la sala de procedimientos para realizarse su tratamiento contra el cáncer. Por varias horas viaja desde los Quillayes, Sagrada Familia, para hacerse el tratamiento de quimioterapia que dura alrededor de dos horas en el Hospital Regional de Talca. Durante todo este proceso ha sido acompañada por su esposo y sus tres hijas que le han ayudado a luchar contra los nódulos malignos que finalmente provocaron su cáncer de mama.

Aunque ha sido un proceso doloroso que ha cambiado su vida, Laurentina sigue siendo alegre y espontanea para enfrentar este difícil momento. Ríe y sonríe a cada momento, se entusiasma y transmite energía a las personas que la rodean y habla muy bien del equipo de oncología que la está tratando. “Aquí son buenas personas, a mí me preguntan a cada rato si estoy bien o si necesito algo. Están muy pendientes de cómo está uno”, nos dice.

Las enfermeras y los técnicos de la unidad están permanentemente transitando por la sala de procedimientos verificando que todo esté bien y transmitiendo buen trato, el que sin duda ayuda al proceso de sanación de los pacientes.

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