Productores de tomates trabajan en denominación de origen

Por su ciclo de vida y fragilidad, el tomate es un producto que requiere ser puesto en la venta de manera rápida y cuidadosa.

TALCA.- Su producción depende de la calidad de agua y su disponibilidad, suelo y salud industrial para la sustentabilidad del cultivo.

Su gran mercado mayorista se focaliza en las Regiones del Maule y del Biobío y, en especial en el Parque Industrial de Talca y la Vega Monumental de Concepción.

El tomate es considerado el producto predilecto de la mesa chilena.

Bajo este marco, la Corporación Regional de Desarrollo Productivo e Indap, organizaron el Seminario “desarrollo de la cadena de valor de la horticultura familiar campesina de la Región del Maule”.

Según el Encargado de la Unidad de Desarrollo Local y territorial de la CRDP, Manuel González “poner el nombre del tomate que está concentrado básicamente en el sector de Colín, como una marca que los caracterice e identifique con un proceso que está asociado al control de los plaguicidas y a la sanidad de esta fruta – verdura”.

Apuntó que “es importante que los productores desarrollen un potencial de marca, es decir, darle una característica geográfica propia de su origen al producto que comercializan”.

LOS TOMATES DE COLÍN

La Región del Maule concentra el 58 % de las explotaciones en una superficie de 117 hectáreas.

El principal sector es Colín, comuna de Maule, en donde destacan las variedades Ichiban, considerado de larga vida y el María Italia, especie que es sabrosa pero de escasa resistencia al medio ambiente.

Según la profesional de ODEPA, Pilar Eguillor, es fundamental que los productores avancen hacia el sello y certificación para agregarles valor por su mayor calidad “vamos a ver la posibilidad de producir un tomate orgánico que se caracteriza por ser limpio, es decir, sin plaguicidas ni pesticidas, además de establecer una denominación de origen e indicación geográfica”.

El gran desafío de esta industria es mejorar sus niveles de rentabilidad y productividad en el manejo de la cadena de valor.

El profesional de área, George Kérrigan, recomienda la asociatividad en la compra de insumos, inversiones, mano de obra, suelos y arriendo de maquinaria.

Reconoce que este es un producto no industrializado “los productores actúan muy individualmente, lo que implica faltas de coordinación tanto por las fechas de producción, certificaciones de calidad y contacto con los compradores, entonces, si hubiese una mejor organización de la cadena, los consumidores tendrían un mayor beneficio al recibir un producto de calidad y en el momento adecuado como también los productores, al conocer un mejor precio que recibir”, explicó.

La mayor amenaza que tiene el tomate de invernadero que se produce en el sector  Colín, son las bajas temperaturas de invierno en donde se llegan a registrar -4 grados Celsius, generando un promedio de pérdidas de hasta el 20 por ciento de la producción al ser atacado por la botritis que termina pudriéndolo.

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