Psicóloga PRAIS: “lo primero es reconocer que esto ocurrió”

El Programa de Reparación y Atención Integral en Salud (PRAIS) es una Política Pública de Reparación a quienes vivenciaron hechos de violación a los Derechos Humanos.

TALCA.- El PRAIS es un programa de salud que atiende a personas “que fueron exoneradas, que sufrieron exilio, prisión política y desaparición o ejecución de algún familiar. El foco común es el daño o las secuelas que ha dejado en ellos y su entorno familiar, la dictadura, que es un daño transgeneracional”. Con estas palabras la sicóloga del PRAIS Roxana Vergara explica cómo funciona este programa de salud.

Cuenta que la mayoría de los pacientes son muy resilientes, realizan actividades y forman parte de Agrupaciones de Usuarios. “Un antes y un después en sus vidas. En términos clínicos lo que más se repite es el trastorno de stress post traumático en que las personas creen estar viviendo de nuevo esta experiencia represiva y traumática. Y que se somatiza en el cuerpo con recuerdos muy vívidos y sensaciones corporales. Esto reactiva pensamientos, percepciones que les hace sentir que los hechos están ocurriendo otra vez”.

Le preguntamos qué otros síntomas experimentan las personas y responde: “sintomatología ansiosa, alteraciones del sueño, síntomas depresivos. Hay periodos en que están mejor, pero es algo que no se olvida y con lo cual tienen que aprender a vivir”.

“Tenemos muchos titulares de ley, es decir personas que vivieron directamente la experiencia y sus hijos, principalmente, muy pocos nietos”, expone.

La profesional explica que no todos los nietos de la persona afectada tienen derecho al programa. En el caso de los hijos nacidos después de la experiencia traumática, sólo ellos pueden acceder a los beneficios.

Agrega que otros beneficios como las becas de estudio son solamente para hijos y nietos de Detenidos Desaparecidos y las personas reconocidas por la Ley Valech (prisión política y tortura).

Le preguntamos si como dicen algunos hay personas en el programa que no debieran estar. Reconoce que “puede ser, pero si los hay son un porcentaje mínimo. Los que nosotros tratamos tienen toda su documentación, además es muy difícil que alguien pudiera fingir estas situaciones, hay un correlato emocional difícil de falsificar”.

Destaca que quienes parecen estar más atrapados en el dolor son aquellas que “tienen familiares desaparecidos, porque es como una herida abierta, porque en estos casos la persona nunca apareció y no hubo duelo”.

Finalmente la profesional expresa que “el espíritu del programa es la reparación, principalmente en el ámbito de la salud mental. Lo primero es reconocer que esto sucedió y que no debe volver a ocurrir nunca más”.

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