Realizan trabajos de conservación en Aeródromo San Antonio de Linares

Luego de permanecer más de 15 años completamente abandonado y cerrado, el Aeródromo San Antonio de Linares volverá a operar en las próximas semanas. Esto, producto de un trabajo conjunto entre el municipio local, el Club Aéreo que ocupaba el recinto y la Dirección de Aeropuertos del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que acaba de terminar la primera etapa de las obras que posibilitaron la rehabilitación de este espacio.

Ante el deterioro en que se encontraba, los trabajos se enfocaron inicialmente en el despeje del terreno. Pero el cambio más grande se realizó en la pista, plataforma de 860 metros de largo que pasó de ser de tierra compactada a una de asfalto, cualidad que hace mucho más seguras las operaciones aéreas. También se sumaron la demarcación del área de movimiento de los aviones, el suministro de instrumentos que miden la dirección y velocidad del viento y el cierre perimetral de alto estándar del lugar, lo que impide el tránsito indebido de personas, vehículos y animales ajenos para seguridad de todos.

La Directora Nacional de Aeropuertos del MOP, Claudia Carvallo, explicó que “como Dirección de Aeropuertos, estamos fortaleciendo la Red de Pequeños Aeródromos de uso público en distintas regiones del país para mejorar la conectividad y calidad de vida de comunidades que, muchas veces, no tienen un acceso expedito a los grandes centros urbanos o a ayudas oportunas frente a situaciones de emergencia, como, por ejemplo, los incendios forestales o los traslados aeromédicos. En el caso del Aeródromo de Linares, y gracias a un trabajo colaborativo con la municipalidad, despejamos el terreno, mejoramos la pista y delimitamos los ingresos con nuevos cercos, entre otros trabajos, lo que permite dar mayor seguridad a las operaciones aéreas y a las comunidades que viven en las cercanías”.

Con la habilitación del Aeródromo de Linares, la ciudad deja de ser la única capital provincial del Maule sin conectividad aérea y pasa a contar con infraestructura clave frente a emergencias como incendios forestales, terremotos o traslados de pacientes con problemas graves de salud.

Para el SEREMI de Obras Públicas del Maule, Francisco Durán, “este proyecto no sólo va a servir para cubrir, por primera vez, ya de manera más directa, las emergencias, que son tan recurrentes en esta zona, como las de salud o las forestales; va a permitir, también, la aviación privada. Esto significa la ciudad se va a poner a la vanguardia de la región con este primer aeródromo público disponible también para la comunidad”.

La autoridad considera que esta renovación “es la primera piedra del ingreso de la comunidad de Linares a la era aeronáutica. Desde este aeródromo ya se pueden proyectar otras contribuciones que permitirán que Linares se vaya consolidando en la región, porque creemos que esto es parte de la igualdad territorial”.

Fue en 1946 que el Club Aéreo de Linares adquirió los terrenos del sector de San Antonio para habilitarlos para la aeronavegación. Quince años más tarde, en 1961, el recinto quedó en manos del municipio local y, hasta la fecha, su uso ha sido intermitente.

A juicio del alcalde de Linares, Mario Meza, la pronta inauguración del renovado aeródromo local “es un orgullo” por lo necesario y por el tiempo que llevaba cerrado: “Esta infraestructura no sólo es fundamental en materia de catástrofes, como los incendios de enero de 2017, sino, particularmente, para situaciones de salud de la población y para el servicio público y privado de avionetas”, aseguró.

El jefe del gobierno local cree que “este es un impulso importante para Linares como cabecera provincial y nos pondrá como una de las comunas con mejor desarrollo aeronáutico de la zona” y asevera que “esperamos continuar generando mejoras en beneficio de la conectividad aérea a través de múltiples iniciativas de inversión, como hangares y otras, a las cuales vamos a postular luego de la entrega a la comunidad”.

Las obras de conservación del Aeródromo San Antonio de Linares significaron una inversión superior a los 842 millones de pesos y se extendieron por nueve meses desde noviembre de 2019.