Se eliminó por ley el número que acompañaba a las regiones del país

En el caso del Maule se eliminó el número “VII”, quedando desde hoy solo como “Región del Maule”. Abre además las puertas en un futuro a la elección de intendentes y gobernadores

SANTIAGO.- Acompañaba a señalar la región correspondiente desde la entonces “nueva división territorial” realizada 1974, la misma que cambió el nombre de “provincia” a “región”, indicando correlativamente desde ese instante las regiones de norte a sur. Pero, con la instauración de las regiones de Arica y Parinacota y de Los Ríos como las regiones XV y XIV -como también lo será en un futuro será la del Ñuble, que hubiese sido la XVI-, o incluso como ocurría con la Metropolitana que era la XIII Región, esta denominación ya no sigue la lógica territorial.

Debido a esto, se promulgó la Ley de Fortalecimiento de la Regionalización, que incluye además la elección popular de los intendentes -o gobernadores regionales según la normativa-, se eliminó la denominación con números que se extendió durante 44 años y desde hoy las regiones deberán llamarse simplemente por su nombre, además de fortalecer la identidad regional.

Para Miguel Contreras, magíster en Geografía de la Universidad de Chile, aseguró a LUN que con estas nuevas divisiones, seguir numerando las regiones no parece lo más acertado. “Había cierta lógica con una numeración norte-sur, pero ya desde el inicio aparece la Región Metropolitana como la número XIII y luego hay una XIV en el sur y una XV en el norte. Entonces parece bastante ilógico seguir numerándolas”, precisó el geógrafo.

En el caso de Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, aseveró que “para tener una descentralización de verdad, necesitamos identidad regional, pero hoy existe más identidad respecto de ciudades que de las regiones. Desde una mirada más sociológica, las regiones parecen ser constructos administrativos, por lo tanto, la pertenencia no es tan fuerte, en la mayoría de los casos”.

Agrega Irarrázaval que la asimilación de este cambio no es fácil pues “hace algún tiempo uno estudiaba en el colegio A-7 o L-28. Entonces hubo un movimiento para que los liceos tuvieran un nombre propio, pero tomó entre 15 a 20 años para que se asimilara el cambio”.

COMPARTIR

¡Queremos saber tu opinión!