Supereduc Maule invita a comunidades a generar estrategias para enfrentar Bullying

El acoso escolar no es igual a una pelea puntual entre pares, sino que es una agresión que se repite y mantiene en el tiempo.

TALCA.- El Director Regional de la Superintendencia de Educación (Supereduc), Marcelo Torres Tapia, en el afán de reforzar el trabajo que realizan las comunidades educativas a través de las duplas psicosociales y encargados de Convivencia Escolar clarificó aspectos ligados al acoso escolar, más conocido como Bullyng.

“El acoso escolar es toda acción u omisión constitutiva de agresión u hostigamiento reiterado, realizado fuera o dentro del establecimiento educacional, por estudiantes en forma individual o colectiva, valiéndose para ello de una situación de superioridad o indefensión del afectado, provocando maltrato, humillación o temor, ya sea por medios tecnológicos o cualquier otro medio”, precisó la autoridad regional.

Asimismo, agregó que “para que este tipo de violencia no se presente en los espacios educacionales, es necesario desarrollar estrategias de prevención, fomentando la formación ciudadana, el desarrollo personal y social de los estudiantes, además de estar atentos a los primeros reclamos, solicitudes de ayuda o manifestaciones de acoso escolar, para intervenir oportunamente porque de lo contrario, los hechos van dejando cada vez más indefenso a la persona afectada, con menos poder y confianza para defenderse”.

NORMATIVA EDUCACIONAL

Frente a esta materia la ley señala que los establecimientos deben contar con un Protocolo de actuación frente a situaciones de violencia escolar, cuya finalidad es detener situaciones de violencia y asegurar el bienestar físico y emocional de los estudiantes. “Para asegurar que estos protocolos funcionen y cumplan su objetivo, deben estar debidamente tipificados los tipos de maltrato y si existen estrategias deben ser acorde a la edad de los estudiantes”, dijo Torres.

SEÑALES EN EL COMPORTAMIENTO

De acuerdo a información revelada por Superintendencia de Educación hay que estar alertas a ciertas conductas de los estudiantes como, por ejemplo: visualizar comportamientos regresivos, pérdida involuntaria e inconsciente de orina durante el sueño ó creerse más pequeño; Problemas para dormir; Retraimiento social (no querer ir al colegio o salir con amigos); Irritabilidad o agresividad; Dolores abdominales; Autoagresiones (golpearse la cabeza, realizarse cortes en el cuerpo y pérdida de apetito.

“Es responsabilidad de todos los miembros de la comunidad educativa informar y tomar medidas para detener el acoso escolar, para lo cual un aliado es el protocolo de prevención y actuación frente a este tipo de situaciones, donde se establezcan los pasos a seguir y los responsables ante situaciones de riesgo, así como también entregar pautas anticipadas con criterios objetivos ante cualquier evento o situación que exponga la integridad física o psicológica de los miembros de la comunidad educativa”, expresó Torres.

Finalmente, la autoridad regional recalcó que lo ideal es asegurar medidas de protección inmediata para resguardo de la integridad de los estudiantes; Tener especificaciones de acuerdo al tipo de agresión y la edad de los estudiantes para las estrategias de intervención; Establecer conductos regulares para que los miembros de la comunidad escolar puedan presentar reclamos y/o sugerencias; Determinar responsables y tiempos de activación; Definir actividades de monitoreo y seguimiento de la situación de acoso escolar e Indicar mecanismos de coordinación y comunicación efectiva con instancias tales como Centros de Padres y Apoderados, Centros de Alumnos y Consejo Escolar.

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