U. Autónoma realiza importante donación al Hogar del Buen Samaritano en Molina

Esta casa de estudios superiores ha adquirido un fuerte compromiso con la Congregación de Hermanas del Buen Samaritano, el que representa un espacio donde los estudiantes no sólo aprenderán lo inherente a sus carreras, sino que fortalecerán el sentido de Responsabilidad Social que caracteriza a los egresados de esta Universidad.

MOLINA.- En el año 2012 la Universidad Autónoma de Chile suscribió un importante convenio de cooperación mutua con la conocida Congregación de Hermanas del Buen Samaritano, bajo la tutoría de la Madre Irene García de Prado.

En esa oportunidad el Vicerrector de la casa de estudios, Dr. Juan Tosso, manifestó el doble propósito que revestía la firma de este acuerdo aseverando que la principal motivación estaba dada por la visión, misión y propósitos de la institución; en la cual los conceptos de vinculación con el medio y responsabilidad social universitaria cobran relevancia. Asimismo, las 300 personas que en esa época eran asistidos por el hogar, recibirían el apoyo profesional de los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud, transformándose en un nuevo Campo Clínico.

Han pasado los años y  juntos con éstos han aumentado los enfermos residentes del lugar  alcanzando las 424 personas – en su mayoría indigentes- que dependen un ciento por ciento de los cuidados entregados por las Hermanas del Buen Samaritano.

En este marco, la Universidad Autónoma de Chile ha mantenido su compromiso con el establecimiento donando de forma permanente insumos de uso diario y la continua visita de los estudiantes especialistas en el área de la salud. Sin embrago, conscientes de las necesidades imperiosas – de los beneficiarios de esta hermosa obra- las autoridades de la institución formativa decidieron donar modernas camas clínicas de manera de hacer más fácil la tarea de  quienes atienden de forma digna a personas que  se encuentran en las últimas etapas de sus enfermedades.

Como una gratificante experiencia definió – estos años de trabajo conjunto- el Vicerrector de la UA en Talca, Dr. Juan Tosso, quien planteó “siempre es reconfortante contribuir a una obra tan maravillosa y extraordinaria de personas que realmente a uno lo deslumbran por su bondad, por lo que como institución vinculada con las diversas realidades de la región, creemos firmemente que iniciativas como éstas deben ser apoyadas. En este sentido, hemos mantenido un fuerte lazo con el hogar a cargo de la Madre Irene, quien es un ejemplo de vida.  Esta donación, es sólo una muestra de gratitud que esperamos repetir en el tiempo”.

Esta fundación Del Buen Samaritano se encuentra en la ciudad de Molina y tiene como fin brindarle atención a enfermos de precarias condiciones socioeconómicas y sociales, principalmente, personas de la tercera edad.

La gestora de este hermoso proyecto, es la religiosa   Irene García de Prado, conocida por todos sencillamente como la “Madre Irene”, de trato amable y cálido, quien es la encargada de cada detalle que convierte a esta casa de acogida en un lugar tan especial.

Es así como Madre Superiora de la Congregación, se manifestó feliz con la donación realizada por la casa de estudios: “Me siento muy agradecida del apoyo brindado por la   Autónoma, tanto en términos materiales como los niños de la Universidad que vienen a ayudar acá, ellos le dan vida al lugar. Son fundamentales porque siempre necesitamos más manos profesionales para realizar nuestra labor. De modo que estamos muy contentas y encantadas de la vida de  contar con este soporte permanente”, puntualizó la Madre Superiora.

Profesando una honda admiración por la Madre Teresa de Calcuta, quiso unirse a su obra, sin embargo, su Madre Superiora decidió mandarla a Chile para que conociera la pobreza desde cerca. Es así como en 1970, con 43 años, llega a la Ciudad de Talca donde instaló pequeños policlínicos y el conocido consultorio en la calle cuatro oriente a una cuadra de la Alameda, donde atendió a enfermos y todo tipo de necesitados por  siete años.

Posteriormente en 1978 se instala en Molina, para luego transformarse en lo que hoy conocemos como Congregación del Buen Samaritano.

 

 

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