Valle de Sagrada Familia: Uno de los cinco lugares en el mundo donde se encuentran condiciones únicas para el mejor vino

Ubicado a 25 kilómetros al sur poniente de Curicó, el valle de Sagrada Familia se levanta y muestra con orgullo una denominación de Origen en sus vinos que puede derribar el slogan de “Chile vino bueno y barato”.

SAGRADA FAMILIA.- Visitar la comuna de Sagrada Familia, es encontrarse con historia, costumbres, paisajes y tradiciones, que maravillan a quienes la pueden conocer.  Así se puede entender que no es por coincidencia, que la Denominación de Origen, D.O. Sagrada Familia, lleve el mismo nombre de esta comuna que ofrece un hermoso valle plantado con, 4500 hectáreas de viñas,  siendo la principal actividad agro-económica productiva, la que, según pudimos comprobar,  otorga vinos de excelente calidad, entre los que destacan el Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y el Petit Verdot, entre otros.

CINCO LUGARES EN EL MUNDO POSEEN ESTE CLIMA

El Valle de Sagrada Familia posee un clima templado mediterráneo con las estaciones marcadas y muy bien definidas, con veranos levemente calurosos e inviernos moderadamente fríos, más las transiciones templadas de otoño y primavera.

Es uno de los cinco lugares en el mundo donde se encuentran estas condiciones primordiales para el óptimo desarrollo fenológico de la vid vinífera como lo son la ribera del Mar Mediterráneo europeo (Francia, Italia y España), California central, Sudáfrica occidental y el sur de Australia.

Las lluvias se concentran mayoritariamente en invierno, con una pluviometría en torno a los 600 mm/año y una amplitud térmica de 15° Celsius. Asimismo, el valle posee excelentes condiciones de ventilación, con preeminencia de vientos fríos que penetran desde el poniente, donde se ubica el Océano Pacífico y que enfrían las tardes de primavera y verano.

Surcado por el Río Mataquito, principal río de la Provincia que se origina a partir de sus tributarios los ríos Colorado, Lontué y Teno, cuenta con una hoya hidrográfica encajonada, con terrazas fluviales compactas y muy bien definidas, las que a su vez han dado origen a suelos francos con alta presencia de arcillas finas y gravas, de excelente drenaje.

En este terroir podemos encontrar a los más interesantes como excelentes viñateros ampliamente reconocidos entre ellas las viñas Requingua, Valdivieso, Korta Wines, Millaman, Correa Albano, RR Wines, AltaCima, incluso, Viña Montes la que posee algunas hectáreas, que ya vislumbra su calidad, al estar ubicadas aquí y si a esto le agregamos pequeñas cooperativas vitivinícolas como Lautaro, Caupolican,  viñas como Mario Edwards, que buscan diferenciarse del resto, para mostrar una cara distinta, al nuevo mundo del vino.

SU GENTE

El Valle Sagrada Familia se destaca por la tranquilidad que reina entre sus habitantes. Es un  pequeño territorio donde el tiempo a veces pareciera detenido, como si se hubiese negado a perder esa identidad tan característica de la raza chilena y del hombre y mujer del campo. Compuesto por los poblados de Villa Prat, Rincón de Mellado, el poblado  de Sagrada Familia y la hermosa Santa Ana de Peteroa, que explota en arboladas, campos floridos y  pequeñas casas donde su gente vibra con la calidez de su clima y amistad.  La comuna, en general, apenas supera los diecisiete mil habitantes, donde tres cuartas partes aún viven en el campo. Este último poblado (Santa Ana de Peteroa) tiene la particularidad de estar emplazado en el lugar donde murió el Toqui Leftraro (Lautaro) la tarde del 30 de abril de 1557, a orillas del río Mataquito, frente al Cerro Chiripilco, ubicado en la rivera norte de este río.

Tradicionalmente, la agricultura ha sido por siglos la principal actividad económica y cultural en la zona, destacando el cultivo del trigo en épocas pasadas, el maíz y diversos tipos de frutales, entre los que se señalan al olivo, los cerezos y la vid.

Ya desde mediados del siglo XX, el Río Mataquito, que transita por todo el valle y con especial interés la comuna de Sagrada Familia ha venido tomando fuerza en materia vitivinícola, llegando en la actualidad, como lo mencionábamos anteriormente,  a contabilizar más de cuatro mil quinientas hectáreas plantadas, donde destacan las variedades tintas tales como el Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Syrah y el Petit Verdot, cepaje que ha logrado adaptarse con facilidad a las características climáticas del Valle Sagrada Familia.

El mesoclima cálido de Sagrada Familia, permite que cepas como la Carménère, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot lleguen a expresar todo su potencial, debido a la cercanía del mar que permite una óptima maduración para todos sus cepajes tintos.

LO MEJOR ESTÁ CERCA

Uno de los problemas o mejor dicho decisiones económicas,  que se tomaron, en su momento, fue potenciar el vino chileno como bueno y barato. Condición que hasta ahora ha sido muy difícil de sacarse de encima, debido a que a las fluctuaciones del mercado, han hecho que muchos viñateros quieran seguir a la segura apostando por algo que les retribuye ciertas ganancias, que muchas veces se alejan de la gran calidad de los vinos que se producen en nuestro país.

Pues bien, la diferencia hay que marcarla, accionarla y darla a conocer, difundiéndola con un valle como el de Sagrada Familia, que tiene todo el potencial para ser el mejor valle de Chile y del nuevo mundo del vino. Alguien me decía por ahí, en alguna reunión social, que “el buen vino se demora 300 años en tener prestigio”, falso. Un buen vino, como los que se logran en este valle, ya están listos para dar el salto que hace que esa frase marquetera, añeja y elitista, deje de ser una máxima o un dogma de fe, porque las condiciones, la historia y su el territorio están plenos en riqueza natural que permite proyectar lo mejor de sus vides.

Sin lugar a dudas que los fundadores de estas tierras también pensaron en que llegaría el momento en que se comenzara a descubrir las bondades, condiciones, historia e identidad de este excepcional valle que reúne un terruño en donde no sólo importa su clima o amplitud térmica, sino que, también expresa su identidad y costumbres que se reflejan en cada uno de sus vinos. Ese momento ha llegado.

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