[Video] Joven talquina pide la eutanasia “Ya no puedo soportar”

Hace cuatro años que Paula Díaz -hoy de 19- no deja de sentir dolor y está postrada en su cama, aquejada de un mal que no encuentra diagnóstico.

Por varios años Paula Díaz Ahumada ha enviado videos y cartas a la Presidenta Michelle Bachelet, donde le explica sus razones para preferir la muerte a seguir viviendo.

Un desgarrador reportaje publicado hoy por el ElMostrador que expone el caso de la joven talquina de 19 años, quien hace cuatro no deja de sentir dolor y está postrada en su cama, aquejada por una enfermedad que no tiene diagnóstico.

El artículo relata paso a paso su historia y da voz a su abnegada madre, María Cecilia, y a su hermana Vanessa.

Paula, describe el portal, pareciera tener menos edad: su cuerpo es descrito como “una masa rígida”, con manos agarrotadas, y  un malestar constante que la lleva a vomitar cada cierto tiempo. “Las piernas se le doblaron hacia atrás y vive con ellas pegadas a la espalda, con sus rodillas dislocadas. No puede sentarse. No puede pararse. No puede estar más de cinco minutos en una misma posición”, describe el medio.

“Hoy vive con dolores que ni siquiera le permiten dormir. Su tono de voz siempre parece un desgarro”, se agrega.

Un aceite de cannabis que le dio la Fundación Daya es lo único que logra calmar por unos minutos a Paula, que se mantiene de la misma forma por horas: gimiendo, con las piernas dobladas y pegadas a su espalda. Con los ojos cerrados por no poder “abrir los ojos porque, según ella, hasta la luz le quema”.

Todo comenzó con un dolor de cabeza

Todo comenzó un día de agosto de 2013, cuando Paula sintió un dolor persistente en la cabeza. “El malestar fue progresivo y, como enfrentada a un aluvión, María Cecilia (su madre) intentó evitar que el deterioro avanzara. Vio cuatro médicos antes que la enfermera del colegio donde estudiaba Paula le dijera que era obvio su malestar. También notó una tos persistente que no la abandonaba”.

Vanessa, hermana de Paula, indicó que su estado de salud cambió cuando le pusieron una vacuna en el colegio, que según el calendario de inmunización debía ser la DTP acelular: “A los pocos días mi hermana cayó hospitalizada por coqueluche”, contó Vanessa, recordando que cuando la dieron de alta “empezó con movimientos involuntarios en la casa y comenzó a perder la movilidad”.

“Una de las primeras explicaciones que nos dieron los médicos es que fue una inflamación en las meninges”, agregó la hermana.

“Los médicos se quebraban la cabeza, porque trataban de relacionarlo con la meningitis, pero nada cuadraba y los síntomas en su cuerpo seguían avanzando. Es tan tremendo, tan impactante, tener una hija sana y que al otro día no sepas qué le pasa”, relató María Cecilia. En menos de un mes la rigidez de su cuerpo y los espasmos entraron con fuerza a la vida de Paula.

En paralelo, María Cecilia tuvo que dejar su trabajo como profesora, comenzó a vender humitas y pan amasado para costear la vida de sus hijas (Vanessa, además, estudia Administración Pública en la Universidad de Chile) y pidió ayuda donde pudo. “Su mamá (abuela de Paula, que sobrepasa los 90 años) la recibió en su casa de la Villa Manuel Larraín de Talca”.

“Teletón estuvo a punto de internarla en el Psiquiátrico”

Los diagnósticos, desde ese primer malestar ocurrido un día de agosto de 2013, han sido variados: bronquitis obstructiva, neumonitis, tos irritativa persistente, eritema laríngeo, enterovirus, síndrome depresivo mayor, corea postinfecciosa, hipoacusia, escoliosis, ataxia, síndrome conversivo grave, movimientos involuntarios, dolor generalizado, síndrome vestibular atáxico, meningoencefalitis viral, encefalitis postvacuna, epilepsia tipo no especificado.

Pero de todos los diagnósticos, el que más le dolió a María Cecilia fue el de la Teletón de Santiago, porque aseguraron que Paula tenía síndrome conversivo grave: un trastorno siquiátrico que hace simular los síntomas. “En la Teletón estuvieron a punto de internarla en el Psiquiátrico. Ésa fue la peor batalla de todas”, dice la progenitora.

“Los diagnósticos son hojas de ruta para los médicos y estuve mucho tiempo detenida en eso. Los doctores que venían se guiaban por él. Hasta que logré llevarla a la Clínica Tabancura y ahí se comprobó el daño neurológico”.

Print Friendly, PDF & Email
COMPARTIR

¡Queremos saber tu opinión!