Convento nacional reúne a todos los masones de Chile

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El primer Convento Masónico se efectuó en 1912.

El momento que enfrentamos como país, hace propicio nuestro llamado a un Convento Masónico Nacional. Son las palabras del GM Sebastián Jans al referirse a la convocatoria a sus más de 14000 miembros que se reunirán ahora en noviembre y diciembre a nivel local, jurisdiccional y nacional.

Dicha instancia permitirá encauzar el debate con una dinámica y una reflexión abierta que permita la generación de ideas que posteriormente serán compartidas transversalmente. El objetivo central apunta a contribuir a la definición de un nuevo contrato social para Chile.
“No se debe soslayar que, en la actualidad, hay una gran exigencia social para redibujar Chile con una pluma nueva, que otorgue nuevos colores a la comprensión de un país que debe ser más inclusivo y más justo”, acota Jans. El aporte masónico será desde la fraternidad y la ética que son los soportes desde los cuales se debieran concordar todas las propuestas. El mercado, la economía, las regulaciones , los derechos y obligaciones deben necesariamente tener un marco que permita poner los intereses de las personas en el objetivo nacional. El Estado, en opinión de la Gran Logia, ha fallado en un mayor compromiso con sus miembros. Sin embargo, cualquier salida pasa por la Institucionalidad y voluntad política que debe demostrarse.

Los Conventos Masónicos no son nuevos y son instancias en que se permite tratar temas propios de sus miembros o externalidades que afectan al país. El término Convento data del siglo pasado y se refiere a “Junta de muchas personas”. Es una instancia normadapara saber qué piensa cada uno de sus integrantes. Permite el debate dentro del respeto de ideas y posturas personales. Todos los credos religiosos y políticos son parte de la Institución y como lo ha dicho Sebastián Jans, “ cuando un masón ingresa a la Institución se despoja de todo título, color o credo”.

Las recomendaciones de la institución se enmarcarán en los conceptos éticos que debe regir cualquier perspectiva.Todos los sectores sensatos consideran como prioritario la construcción de un nuevo contrato social. Esto implica una nueva constitucionalidad que deberá dar cuenta de las necesidades y los desafíos de una comunidad nacional que requiere reunirse en torno a sueños comunes.

El termómetro social deja en evidencia nuestra realidad social. Todas las instituciones republicanas , exceptuando Bomberos, tienen escasa valoración. Hay pérdida de confianza, expectativas no cumplidas, un desencanto y descontento a nivel nacional.
El sistema político, durante mucho tiempo, no absorbió la inequidad y este estallido es la respuesta a ello, dice Jans. Lo que viene ahora es que como país hagamos “ el click de ese cambio” .